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Economía
Mercadona

Parecen de Soria pero estos torreznos de Mercadona tienen acento valenciano y son un auténtico manjar

Hablar de torreznos es hablar sin duda de uno de los snacks o aperitivos más tradicionales de cuantos podemos degustar en España. Sólo con mencionarlos ya empezamos a pensar en bares de toda la vida y de ese crujido inconfundible que se escucha antes incluso de dar el primer bocado. Y como no, la referencia de los mejores torreznos ha sido siempre la de Soria, dado que esta es tierra de torreznos con mayúsculas. Sin embargo, no siempre lo que parece viene de donde uno imagina. De hecho en los estantes de Mercadona se esconde un producto que rompe esquemas y sorprende a más de uno desde la primera bolsa. Unos torreznos que vienen de Valencia y que ya se han colado entre lo más vendido de Mercadona.

Os estamos hablando en concreto, de los torreznos Hacendado, sencillos, sin artificios y con un precio muy ajustado, y que han conseguido colarse en muchas despensas como aperitivo habitual. A simple vista recuerdan a los clásicos, pero su origen y su formato industrial no impiden que cumplan con lo más importante que es el hecho de contar con un buen sabor, textura y ese punto adictivo que hace difícil comerte solo uno o dos. Además, por un precio de  1,45 euros el paquete de 100 gramos, estos torreznos se han convertido en uno de esos pequeños placeres accesibles que no necesitan presentación sofisticada para convencer. Ideales para tomar con amigos, para ver un partido en casa o sencillamente para disfrutar de un pica-pica antes de comer, es sin duda el snack tradicional que arrasa actualmente en Mercadona.

Los torreznos de Mercadona están arrasando

Al abrir la bolsa de estos torreznos de Mercadona el aroma ya da pistas claras de lo que nos vamos a encontrar. Corteza de cerdo frita, dorada, con burbujas irregulares y un color tostado que invita directamente a probarlos. No necesita salsas, ni especias raras, ni sabores añadidos que distraigan, dado que se apuesta por la receta clásica y la verdad, es que aciertan. Eso sí, el formato recuerda más al torrezno crujiente tipo snack que al tradicional de barra, pero eso juega a su favor. Son fáciles de servir, no manchan y funcionan igual de bien como picoteo rápido que como acompañamiento improvisado para una cerveza o un vino.

Torreznos Hacendado.

Ingredientes simples y sin rodeos

Uno de los puntos que más valoran quienes repiten es su lista de ingredientes. Careta de cerdo, grasa de cerdo, sal y antioxidante E-320. Nada más. Sin harinas, sin azúcares añadidos y sin aromas artificiales. Además, no contienen gluten, algo importante para quienes necesitan evitarlo. A pesar de esto, tenemos que dejar claro que no se trata de un producto ligero, ni pretenden serlo. Cada 100 gramos aportan 600 kcal, con 44 g de grasas y 52 g de proteínas. Es un alimento contundente, pensado para disfrutar con moderación y sin engaños.

Crujido real y sabor intenso

Lo que realmente marca la diferencia es la textura. Al morderlos, el crujido es firme y limpio, sin sensación gomosa ni restos duros difíciles de masticar. Se deshacen poco a poco en la boca, dejando un sabor intenso a cerdo bien frito, con la sal justa para no saturar. Además, no necesitan calentarse, aunque el envase recomienda abrirlos un par de minutos antes de consumir. A temperatura ambiente están en su punto y mantienen ese equilibrio entre grasa y aire que define a un buen torrezno.

De Valencia a toda España

Aunque muchos los asocian automáticamente a Castilla y León, estos torreznos tienen acento valenciano. Están fabricados por Aperitivos Castillo, empresa de Alaquàs, Valencia. Un detalle que suele sorprender, pero que demuestra que el saber hacer no entiende de fronteras cuando el producto está bien trabajado. Este origen no les resta autenticidad, sino que refuerza la idea de que la tradición también puede adaptarse a formatos modernos y llegar a más hogares sin perder su esencia.

Un precio difícil de igualar

En un contexto donde muchos snacks han subido de precio, pagar 1,45 euros por un producto de este tipo resulta especialmente atractivo. No es un capricho puntual, sino algo que se puede comprar de forma habitual sin que el ticket final se dispare. Además, la bolsa de 100 gramos es perfecta para compartir o para darse un homenaje sin excesos. Ni se queda corta ni obliga a guardar sobras.

Los torreznos de supermercado que están triunfando

La clave del éxito de estos torreznos está en el equilibrio. No buscan competir con el torrezno artesanal de bar o de feria, sino ofrecer una alternativa práctica, sabrosa y honesta para el día a día. Son fáciles de encontrar, siempre iguales y cumplen con lo que prometen. De este modo, para muchos, se han convertido en ese aperitivo fijo que nunca falla cuando hay visita inesperada o cuando apetece algo crujiente sin complicaciones.

En definitiva, puede que no vengan de Soria, pero estos torreznos de Mercadona han demostrado que el buen sabor no entiende de etiquetas geográficas. Y cuando un producto consigue eso, suele ser por una razón muy clara y es que funciona con los consumidores, o como en este caso: los Jefes de Mercadona.