Economía
Crisis económica

Calviño ofrece bonos a la banca para compensar las quitas de los créditos ICO

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

Guerra total entre el Gobierno y la banca por las posibles quitas a los créditos ICO. La ministra de EconomíaNadia Calviño, pretende imponer esta fórmula como la estándar para ayudar a las empresas en apuros y que la banca asuma una parte de la quita, pero las entidades temen que acabe en un «manguerazo» indiscriminado. Su planteamiento es que la mejor medida son las ayudas directas (subvenciones); y en todo caso, si debe haber quitas, que sean los bancos los que las decidan individualmente y que el Gobierno les compense por ellas. En este punto, el Ejecutivo ha planteado resarcirles, al menos parcialmente, mediante bonos a largo plazo, algo que no termina de convencer al sector.

«La banca se opone a hacer quitas, porque acabarían siendo indiscriminadas y tendrían un impacto enorme en sus cuentas. Y si el Gobierno decide hacerlas en vez de adoptar la mejor solución a juicio del sector, que son las ayudas directas, tendría que compensar a las entidades de alguna manera», según una fuente conocedora de la situación. Otra añade que «el Gobierno es consciente de que tampoco puede provocar otra crisis financiera, pero no quiere compensar en efectivo. Así que ha puesto sobre la mesa la opción de hacerlo mediante la entrega de bonos a largo plazo, algo que tampoco satisface a la banca pero que puede servir de base para negociar».

El Gobierno se opone totalmente a las ayudas directas, pese a que es lo que piden las empresas de todos los sectores, en especial las pymes, como viene informando OKDIARIO, y a que es la fórmula que se está utilizando en otros países como Alemania. Fuentes cercanas al Ejecutivo argumentan que este rechazo se debe al temor de que muchas empresas echen el cierre después de recibir las subvenciones, y sus propietarios se queden con el dinero. Otras fuentes lo achacan al fuerte impacto en las maltrechas cuentas públicas de los volúmenes de ayudas que solicitan los diferentes gremios.

Por eso, Economía propone otras alternativas, como aplicar quitas a los créditos avalados por el ICO, el gran salvavidas de las empresas españolas en la crisis del covid, o inyectarles capital mediante préstamos participativos. La segunda medida agrada a la banca siempre que los canalice ella; sería inviable que el Estado gestionase este tipo de ayudas a las peluquerías, por poner un ejemplo.

Las quitas pueden hundir las cuentas de la banca

Pero la primera, las quitas, pone los pelos de punta al sector por el impacto que puede tener en sus cuentas, ya que el Gobierno entiende que la banca debe asumir la pérdida correspondiente a la parte no avalada. «Si das un crédito con un aval del 80%, y ahora ese crédito va a dar problemas, no puedes pretender que el Estado asuma el 100%», según una de las fuentes consultadas. Además, otras fuentes apuntan a que Podemos prefiere las quitas, precisamente porque sale perdiendo la banca, a las ayudas directas.

Los créditos ICO implican un aval del Estado para el 80% del importe para las empresas pequeñas y del 70% para las grandes, mientras que la entidad financiera asume el resto. Dado que se han concedido 118.000 millones en estos préstamos, la factura para la banca de la parte no avalada puede ser enorme. Sobre todo si, como se teme el sector, la medida acaba en un ‘manguerazo’, es decir, en una quita indiscriminada para todas las empresas que han solicitado un ICO.

De ahí su oposición furibunda, apoyada por el Banco de España. Este mismo jueves se presentó un estudio de Antonio Carrascosa, exdirector general del FROB, que concluye que las ayudas directas para las pymes y micropymes de determinados sectores serían la medida más eficaz para contribuir a una rápida recuperación económica, y que la condonación de una parte de la deuda de las empresas sería un error, entre otras cosas porque discriminaría a aquellas que están mejor capitalizadas por haber sido más previsoras y haber evitado el exceso de endeudamiento, e iría en contra de la «sana competencia» en determinados sectores. «A cada problema hay que darle solución. Si es la falta de ingresos, como en la actualidad, es mejor la ayuda directa que un alivio de deuda», según Carrascosa.

El inevitable agravio comparativo

Precisamente, ese riesgo moral (moral hazard) de crear un agravio comparativo haría inaplicable este sistema: «¿Por qué a mi vecino, que está mucho más endeudado, le perdonan parte del crédito y a mí, que he sido más prudente, no?». «Al final, tendrías que aplicar la quita a todo el mundo de forma indiscriminada, y eso hundiría a la banca, que salvó 2020 precisamente gracias a la concesión masiva de créditos ICO», según una fuente del sector. De ahí que la banca proponga otras medidas como alargar todavía más el plazo de devolución (ya se ha ampliado a ocho años con dos de carencia)

Si debe haber quitas, «los bancos sabemos mejor que nadie, porque es nuestro negocio, cuándo hay que hacerle una quita a un cliente o cuándo se pueden adoptar otras medidas menos radicales. Así que lo mejor sería que nosotros decidamos caso por caso si hay que condonar parte de un ICO, pero no que nos los imponga el Gobierno», señalan desde una entidad.