Economía
También aumentará las provisiones contra futuras crisis

La banca se rinde a la presión y empezará a subir la remuneración de los depósitos a partir de marzo

La banca española se prepara para elevar la remuneración de los depósitos de los clientes -hasta ahora muy modesta- a partir de marzo. No lo hará por voluntad propia, como parece lógico -pues intenta exprimir la coyuntura lo máximo posible-, sino obligada por las circunstancias. El mes que viene, el Banco Central Europeo inicia su plan para reducir la cartera de deuda pública de los países miembros de la Eurozona en su poder, que sobrepasa los cuatro billones. La nueva estrategia implica un recorte progresivo de la liquidez sin límite con la que hasta ahora contaban las entidades financieras, lo que exigirá emplear todos los medios a su alcance para obtener los recursos gratuitos que van a ir perdiendo escalonadamente y de los que han venido disfrutando hasta la fecha.

Las entidades financieras españolas están sometidas a una crítica permanente, que ha subido de tono los últimos días tras la presentación de resultados de los principales bancos registrando unos beneficios récord como consecuencia, entre otras circunstancias, de las subidas de los tipos de interés iniciada por el BCE a partir de junio pasado sin solución de continuidad hasta la fecha. El aumento del precio del dinero eleva inexorablemente el margen de intermediación de los bancos y dispara su cuenta de resultados.

Además, las críticas y los reproches al sector financiero han sido alentadas de manera determinante por el Gobierno, que lo ha acusado de extraer «beneficios caídos del cielo» y que ha establecido un impuesto de nueva generación para gravar el exceso de resultados. Todas las entidades están abonando durante este mes la primera cuota que les toca a pagar por el nuevo tributo -del 50%- pero ya han anunciado que impugnarán su propia autoliquidación ante la Agencia Tributaria y luego recurrirán el nuevo tributo ante la  Audiencia Nacional.

En todo caso, la decisión del BCE de poner en orden su balance va a significar un antes y un después en lo que viene siendo el comportamiento del sector bancario hasta la fecha. Los planes del banco central pasan por dejar de renovar los bonos púbicos que tiene en su poder y que vayan venciendo a razón de 15.000 millones desde marzo hasta junio. Pero la nueva política tiene más largo alcance, y de hecho, la institución con sede en Fráncfort tiene previsto recortar su cartera en torno al 30% a finales del presente ejercicio. La hemorragia de liquidez puesta en marcha por el banco central se ha venido justificando por la necesidad de paliar los efectos recesivos de la pandemia, así como la crisis posterior provocada por la invasión de Ucrania a cargo de Rusia, pero ha producido efectos altamente peligrosos al disparar la inflación hasta extremos inasumibles, muy lejos del 2%, que es el objetivo fundacional por el que tiene que trabajar el banco central.

La combinación de los dos factores -subidas de tipos de interés y retirada de liquidez del banco central en apoyo a las entidades financieras nacionales- va a cambiar completamente el canon de funcionamiento en los próximos meses. Y la presión sobre la banca va a aumentar. Mientras el endurecimiento de la política monetaria se ha trasladado con rapidez a las empresas y a las familias a través de un encarecimiento de la financiación de las compañías, una subida del tipo del interés de los préstamos personales y, sobre todo, una escalada de las cuotas hipotecarias, la remuneración de los depósitos va muy por detrás. Por ejemplo, la retribución de los depósitos a plazo fijo a dos años es del 0,7% frente al 1,2% de la media europea.

Las fuentes cercanas al BCE consultadas por OKDIARIO opinan que la banca española «quizá está teniendo una visión demasiado cortoplacista, y está intentando aprovecharse al máximo de la situación, pero en el fondo sabe que esta estrategia tiene a estas alturas un recorrido muy limitado». Los mismos medios aseguran que ya saben que tendrá que aumentar la rentabilidad de los depósitos para empezar a captar los recursos que va a echar en falta a partir de marzo, y que igualmente deberá incrementar sus provisiones para prevenir el riesgo cierto de un aumento de la tasa de morosidad de las empresas y de los particulares y familias como consecuencia de la subida de los tipos de interés.