SÓLO CEDIÓ CINCO JUEGOS (6-1, 6-3, 6-1)

Nadal pasa el rodillo ante Dzumhur y ya está en octavos

Rafa Nadal
Nadal celebra un punto frente a Dzumhur. (Getty)

Un partido finalizado a las 21:00 en Melbourne, con la Margaret Court ejerciendo esta vez de escenario de lujo para disfrutar al número uno del mundo. Porque Rafa Nadal está haciendo disfrutar a base de maniatar a sus rivales, no dejarles respirar ni un momento y terminar levantando los brazos con la misma naturalidad que suma golpes ganadores con una derecha resucitada. Así acabó también (6-1, 6-3, 6-1) con el primer cabeza de serie cruzado en su camino, Damir Dzumhur, al que ni la temperatura ni su conocida garra pudieron ayudar. Acompañado por un atuendo físico que nos retrotrae a una fecha diez años pasada, Nadal está asombrando y asustando a propios y extraños en las azules pistas de Melbourne Park, aunque el número uno, por el momento, todo lo ve de color de rosa.

Rafa, si atendemos sólo al resultado, continuó con la táctica de las dos primeras rondas, comenzando con dominio y rompiendo temprano el saque de su contrincante, algo que habían sufrido Estrella y Mayer con anterioridad. El principal problema de Dzumhur pronto quedó al aire y bajo sospecha. Su servicio no está a la altura del ránking que luce y merece, algo que otros jugadores pueden dejar escapar pero no Nadal, que se mostró agresivo para impedir al bosnio jugar al contraataque, su arma preferida, e ir mermando sus posibilidades en el partido. Con tres aces, Rafa mantuvo a raya al jugador con mejor porcentaje de break points del circuito en 2017. ¿Resultado? 6-1 inicial después de una relajación + definición al servicio, como ya vimos frente a Estrella en primera ronda.

20 minutos de partido y el primer set ya estaba bajo el poder de Nadal, pero el manacorense sabía que no debía relajarse. Su break inicial dejó constancia de ello, pero la cara de Dzumhur ya era otra. El bosnio es un jugador muy fuerte de cabeza y ello le permitió mantenerse frío ante la paliza parcial que acababa de recibir. Cambió el planteamiento y dio no uno, sino dos pasos adelante en cuanto a posición en el campo y agresividad en sus golpes. El beneficio no tardó en llegar, y dos juegos consecutivos de Damir volvieron a igualar la contienda en el segundo set.

El nivel de Nadal no había bajado ni un ápice, y la reacción no se hizo esperar. El número uno del mundo lleva demostrando todo el torneo que quiere tenerlo todo bajo control, y como sus sensaciones permiten este pensamiento, la ventaja en el marcador se convierte en algo innegociable en cada set. Tras la igualada de Dzumhur, Rafa se mostró infranqueable al resto y devolvió la rotura a su rival, volviendo a comandar el parcial con sobriedad hasta cerrarlo en un aparentemente sencillo 6-3.

Gran nivel en el tercero

Si el primer set había durado un total de 20 minutos, sólo el primer juego del tercero se alargó hasta la mitad de este tiempo. Con Nadal al servicio, Dzumhur sublimó su capacidad de resistencia y subió su ritmo de bola para forzar a Rafa a superar cinco deuces, antes de sumar su primer juego en una manga que prometía ser la definitiva. Este lapsus, solucionado a tiempo, no descentró a Rafa de su objetivo de cada set. Cinco minutos después, el español ya mandaba 2-0 con break a favor, como ha sucedido en siete de los nueve sets disputados por el ciclón de Manacor en Australia.

Tras un pequeño respiro al servicio de Nadal, un nuevo juego de nivel vino a visitar el partido, cayendo en esta ocasión del lado de un Dzumhur que estaba mereciendo pelear de tú a tú con su rival. El fantástico nivel de Rafa, sobre todo de derecha, estaba apartando al bosnio de sumar más juegos, pero exceptuando el primer set y el inicio del segundo, la actuación de Damir estaba lejos de ser considerada mediocre.

El desgaste de cualquier partido contra Rafael Nadal se multiplica si, además de pelear cada punto sin demasiado beneficio, atiendes a cómo está el marcador. Haber sumado cinco juegos tras dejarlo todo resultó demasiado lastre en los últimos puntos para un Dzumhur que, a pesar de todo y cuando tras hora y 50 minutos Nadal certificó el triunfo con un ace, se marchó con la cabeza alta del Open de Australia, dejando un rival libre menos para el número uno del cuadro.

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