Nueve años de la nada a la Champions League: el club rosa que vino del mar Caspio
Gota a gota se forma un lago es un proverbio azerbaiyano. No se construye un lago en un día, ni se forja un imperio en una temporada. Y ciertamente, no se llega a la Champions en nueve años. Pero el Sabah Bakú lo ha hecho esta semana.
Amigos del futbol español, abandonen por un instante las piedras sagradas del Bernabéu y el rugido de San Mamés. Les traigo una historia desde la orilla occidental del mar Caspio, de un país que apenas asoma en los mapas mentales de la afición ibérica: Azerbaiyán. Allí, en un municipio de apenas dieciocho mil almas llamado Masazir, ha ocurrido algo que desafía toda lógica futbolística.
Un club nacido de literalmente la nada, fundado en 2017 por un empresario local de construcción. No era una remodelación de club existente, ni una absorción, ni un cambio de nombre. Era una creación ex nihilo. La bautizó como «Sabah». El club se instaló en Masazir, una localidad famosa por su lago de aguas hipersalinas que, en determinadas épocas del año, adquiere una tonalidad rosa intenso. Ese color, tan extraño como la propia historia del club, se convirtió en seña de identidad. Las camisetas del Sabah con rosas porque el lago de Masazir es rosa.
Para seguir con la extraña historia de este club, tenemos que hablar del actual entrenador del equipo. Valdas Dambrauskas, el hombre del banquillo, nunca fue futbolista profesional. En 2002, con veinticinco años y los bolsillos vacíos, se presentó a la versión lituana (Lituania) de ¿Quién quiere ser millonario?. Ganó cuatro mil litas (unos tres mil euros) y con ese dinero se fue a Inglaterra a estudiar ciencia del deporte. Trabajo en las academias del Brentford, el Fulham y el Manchester United. Su primer empleo como entrenador fue en la novena categoría del fútbol inglés. Desde allí recorrió media Europa hasta que en 2025 aterrizó en el Sabah. En su primera temporada, logró un doblete. Y ahora en la segunda, la clasificación para la Champions después de haber ganado contra el She’er Beva de Israel.
Antes de enfrentarse al equipo israelí en la ronda de play-off, el Sabah Baku había eliminado a los campeones de Gales (The New Saints), Finlandia (Kuopion) y Dinamarca (Aarhus), completando un recorrido impecable desde la primera ronda previa. Contra el conjunto israelí, que había ganado 2-1 en la ida, el Sabah logró el gol del empate en el minuto 90+5 de la vuelta en Bakú, forzando la prórroga en la que acabó imponiéndose por 5-2 para sellar su histórica clasificación.
Al igual que su milagro ahora en Champions, en su primera temporada como club también les «tocó» una suerte de como pocos conocen. En la temporada 2017/18 el equipo terminó quinto en la segunda división azerbaiyana. El ascenso parecía lejano. Pero los cuatro equipos que acabaron por delante no obtuvieron la licencia para la máxima categoría. El Sabah fue ascendido por la vía administrativa, como quien toma el ascensor sin haber pulsado el botón. Nunca volvió a bajar desde entonces. Siete años después, arrebató el trono al equipo más fuerte del país: el Qarabag, y se proclamó campeón de liga con trece puntos de ventaja.
Cuando el Sabah se enfrentó al Hapoel Be’er Sheva, no era un simple duelo deportivo. Clasificarse como país de Cáucaso para la Champions era también un regalo político para el país. El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, salió inmediatamente a felicitar al club en redes sociales, calificando la gesta de ‘’motivo de especial alegría y orgullo’’ y recordando que un club azerbaiyano alcanza la fase de liga de la Champions: ‘’un claro indicador del progreso de Azerbaiyán en todos los ámbitos’’.
Sí, el presidente une el éxito de futbol en Europa (a pesar de ser un país en Asia con fronteras con Irán) como para simbolizar todos sus logros en otros ámbitos. Azerbaiyán se ha convertido en un actor energético clave para la Unión Europea. El Corredor Meridional de Gas (que comprende los gasoductos del Cáucaso Sur) transporta volúmenes importantes del gas del Caspio hasta Italia y, más recientemente, Alemania. El mismo razonamiento se aplica al Corredor Medio, la ruta de transporte que conecta Asia Central con Europa a través del Caspio, el Cáucaso y Turquía. Las cifras hablan por sí solas: el transporte de mercancías aumentó de 2,76 millones de toneladas en 2023 a 4,48 millones en 2024, superando los 4,1 millones en 2025. Y Azerbaiyán es uno de los países claves de ese corredor.
Ahora, el Sabah Bakú jugará 8 partidos en el teatro de futbol más importante del mundo, jugando con los grandes del viejo continente. Así, antes de empezar el torneo verdaderamente, los jugadores y el club en general son para el país, pero sobre todo el ámbito político, héroes, ya que ponen sobre el mapa al país durante cada uno de estos 8 partidos por audiencia de millones y millones de personas. Gota a gota se forma el lago. Pero los lagos, a veces, también esconden corrientes profundas.