El hijo de Miguel Induráin: «Nunca pensé en ser como mi padre, porque es muy difícil, pero sigo disfrutando de este deporte»
Miguel Indurain Jr. conoce perfectamente lo que significa ser hijo de una leyenda
Aunque asegura que nunca ha vivido esa circunstancia como una carga
"Nunca pensé en ser como mi padre, porque es muy difícil", dice
Llevar uno de los apellidos más importantes de la historia del deporte español podría convertirse en una presión difícil de gestionar. Miguel Indurain Jr. conoce perfectamente lo que significa ser hijo de una leyenda del ciclismo, aunque asegura que nunca ha vivido esa circunstancia como una carga. Lejos de intentar reproducir la extraordinaria carrera de su padre, cinco veces ganador consecutivo del Tour de Francia, ha encontrado su propio camino sobre la bicicleta.
«Nunca pensé en ser como mi padre porque es muy difícil», reconocía Miguel Induráin Jr. al hablar de su relación con el ciclismo. Una frase que resume perfectamente su manera de entender el deporte y también la enorme dimensión de la figura a la que inevitablemente se le compara. Igualar los éxitos de Miguel Indurain no era un objetivo realista para él, ni tampoco algo que considerase necesario. «No he dejado el ciclismo, no lo hago de forma profesional, pero sigo disfrutando de este deporte», explicaba.
Su vida ha seguido ligada a las dos ruedas, aunque desde una perspectiva muy diferente a la que conoció su padre durante los años de competición. Miguel Indurain Jr. ha trabajado vinculado al mundo del ciclismo en Mallorca, participando en la actividad de una tienda especializada y organizando salidas y rutas para un club social de aficionados. Para él, el ciclismo no se reduce exclusivamente a competir, ganar carreras o luchar por grandes vueltas.
El legado de Miguel Indurain
«Hay diferentes versiones del ciclismo», explicaba. «Tienes el ciclismo profesional, que es una forma de ganarse la vida, y después tienes el ciclismo que es un poco más social». Esa segunda forma de entender la bicicleta es la que le ha permitido mantener intacta su relación con un deporte que ha estado presente durante toda su vida.
A pesar de llevar el apellido Indurain, asegura que nunca sintió una presión excesiva. «La gente me miraba por ser el hijo de Induráin», admitía, aunque inmediatamente aclaraba que «nunca me sentí presionado por ello». Con el paso del tiempo, terminó acostumbrándose a una situación que para muchos habría resultado complicada. «Uno se acostumbra a ser el hijo de Miguel Indurain», señalaba, convencido de que el apellido de su padre nunca le ha supuesto algo negativo.
También llama la atención la forma en la que describe a su padre fuera de las grandes competiciones. Miguel Indurain no es, según cuenta su hijo, una persona acostumbrada a hablar constantemente de sus éxitos. «Mi padre no me ha contado casi ninguna historieta de su carrera», reconocía. Sin embargo, hay recuerdos que permanecen especialmente presentes, como algunas conversaciones relacionadas con sus etapas en el Tour de Francia.
Incluso sobre la bicicleta, padre e hijo pueden encontrar similitudes. Miguel Induráin Jr. recuerda que cuando salen juntos su padre mantiene una forma muy característica de pedalear: «Siempre vamos a ritmo, no se levanta nunca». Una imagen que recuerda al corredor navarro que dominó el ciclismo mundial gracias a su capacidad para mantener un esfuerzo constante y aparentemente inalterable.
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