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La excusa de Laporta tras el bochorno del Camp Nou por la lluvia: «Fue como un bautizo»

Se produjeron varias cascadas de agua y granizo por la lluvia

El presidente del FC Barcelona ironizó después del caos que sufrieron sus aficionados

Flick avisa a su plantilla: «Está muy claro que cuando no jugamos a nuestro mejor nivel es difícil ganar»

El Camp Nou vivió una noche de absoluto desastre por culpa de las inundaciones causadas por la lluvia en el partido ante el Real Oviedo. A pesar de la victoria del FC Barcelona, miles de aficionados pagaron la culpa de la falta de previsión del club sumidos en un caos del que ironizó el propio Joan Laporta.

A pesar de las quejas de periodistas y todo el público por acabar calados de agua y frío, el presidente azulgrana le quitó hierro al asunto a pesar de que hasta él sufrió las consecuencias de un estadio que aún no está preparado para jugar en esas condiciones: «Al final nos hemos mojado todos. Sabíamos que podía pasar pero la lluvia nos ha acompañado hasta la victoria. Es como si hubiéramos visto el bautizo de la lluvia del Camp Nou. El campo está en construcción y todo lo que se deba reparar sobre la marcha, lo iremos haciendo. Es habitual y se solventará porque el campo avanza a buen ritmo y todo va a su ritmo. La licencia 1C tenía que ser a principios de enero pero se está demorando. Ahora veremos si la tenemos para el Mallorca, aún no me he rendido», expresó después de acabar el partido.

Aunque el Barcelona ha estado presumiendo estos últimos meses de seguir avanzando con los permisos de ocupación para tener más aforo durante los partidos, la realidad es que ha demostrado que atenta contra la seguridad en condiciones como las que se dieron el pasado fin de semana. A pesar de que se preveían fuertes lluvias, la realidad de las imágenes demuestran que todo terminó en una estampida de aficionados buscando salir del Camp Nou.

Desde cascadas cayendo del techo por filtraciones hasta la propia zona de prensa del estadio calada de agua y granizo que hacía imposible poder permanecer en los asientos cuando se intensificaron las precipitaciones. Incluso hasta el sistema de alcantarillado brilló por su ausencia para evacuar los litros de agua que cayeron durante horas en el recinto. Una noche brillante en lo deportivo pero decepcionante en lo institucional.