FC BARCELONA

El enésimo numerito de Lamine Yamal: cuarto enfado con un Flick que no logra controlarle

Lamine Yamal volvió a dejar en evidencia a Hansi Flick con un nuevo numerito y enfado ante el Atlético, el cuarto esta temporada

Flick rebaja la tensión con el enfado de Lamine Yamal: «Estará de mejor humor en la Champions»

Lamine Yamal, Hansi Flick
Lamine Yamal y Hansi Flick. (EP)

El morrocotudo enfado de Lamine Yamal ante el Atlético de Madrid fue uno más en la corta carrera del joven blaugrana. Algunos apuntan a su también corta edad, otros a la rapidez con la que se ha instaurado en la élite, otros a la dimensión de su club y, no pocos, a una condición intrínseca del joven extremo. No han sido pocos los mosqueos de Lamine esta temporada, aunque el que protagonizó ante los colchoneros fue, de largo, el que menos gustó entre la afición barcelonista.

Esta vez poco o nada tenía que ver una pronta sustitución por parte de Hansi Flick; era el propio Lamine Yamal el que, en su propia burbuja, entraba en estado de desidia, de malestar, con cara de pocos amigos. Las cámaras de televisión captaron justo el momento del gol de Robert Lewandowski, jugada en la que participa instantes antes del tanto del polaco.

Pese a la importancia del gol, en el minuto 87, que ponía por delante al Barça ante el Atlético y con el que se daba un golpetazo a la Liga, Lamine no hizo ni un solo gesto de celebración. Ni gritos, ni aplausos, ni nada. Se dio media vuelta y se dirigió a campo propio. Cubarsí se acercó a él, chocaron manos y conversaron brevemente en un gesto del central por encontrar explicación a su apagón.

La cosa no quedó ahí. Lamine seguiría en el campo, pero tuvo otro feo gesto que captaron las cámaras en las que se vio que su mosqueo era monumental. Ya con el pitido final y los tres puntos en el casillero del Barcelona, el extremo se negó a celebrar con sus compañeros. Flick se dirigió a él en busca de respuestas, pero éste le negó una explicación extensa y pasó de él con un mal gesto, tomando rumbo a vestuarios, donde entró con gestos aireados, acompañado de un asistente del entrenador alemán.

Los síntomas con Lamine Yamal no son buenos, en un partido donde el júbilo y la exaltación deben aparecer tras una victoria como la sumada ante el Atlético de Madrid en Liga, sobre todo teniendo en cuenta que tienen dos partidos más ante ellos en Champions League en las próximas semanas, dejó descolocado al barcelonismo con otro nuevo enfado.

«Lo dio todo y estaba decepcionado», explicaba Hansi Flick en sala de prensa tras el partido, quitándole hierro al asunto y entendiendo al jugador, al menos de puertas para afuera: «Es normal, es un partido, hay emociones. No ha sido por su actuación, sino por situaciones en las que lo intenta todo, pero no consigue marcar gol. Está todo bien. Estará de mejor humor».

Los múltiples mosqueos de Lamine

La reacción de Lamine y las justificaciones de Flick tras el partido no son nuevas. No es la primera vez –y tampoco tiene pinta de que sea la última– que el extremo monta uno de sus numeritos, ya sean resultado de su frustración por un mal partido o por ser sustituido por el entrenador alemán.

Esta temporada hizo serios aspavientos en el duelo europeo ante el Eintracht de Frankfurt, que Flick tildó de «pequeña decepción» y justificó su cambio debido a que «tenía amarilla, necesitábamos piernas frescas».

Y es que Flick se ha acostumbrado a restarle importancia a cada desaire de Lamine, a cada mal gesto o cara rara cuando es el elegido para salir del campo. Con un 3-0 y todo resuelto ante el Levante el pasado febrero, de nuevo lo mismo. Mala cara, caminar lento y un listado de compañeros que, conociéndole, le consuelan antes de ser sustituido.

«¿Qué tipo de reacción? ¿Qué estaba, enfadado? ¿Preocupado por su actuación o por otra cosa? No, es normal. Si estuviera feliz después de…», expresaba Flick, que volvía a escudarle: «Para vosotros creo que es algo grande lo que hizo Lamine, pero es normal lo que hizo. Es normal, cuando sales, no estás satisfecho, no tengo problema con eso, es normal».

Unas semanas después, a finales de marzo, lo mismo, aunque esta vez incluso le captaron palabras hacia Flick. Lamine no le saluda y se dirige a él desde el banquillo y rodeado de compañeros en términos como «siempre a mí», «de locos es esto» y «solo a mí». Lamine Yamal no para de acumular enfado tras enfado, algo que está dejando descolocado a más de uno, Hansi Flick el primero.

Lo último en Deportes

Últimas noticias