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Copa del Rey de Baloncesto: Barcelona 103-90 UCAM Murcia

El Barcelona escapa de la trampa de UCAM Murcia y asegura el Clásico en la final

  • Nacho Atanes
  • GRANADA
  • Enviado Especial
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

Con sangre, sudor y más cerca de lo que dice el resultado (103-90) de las lágrimas de la derrota, el Barcelona se clasificó para la final de la Copa del Rey de Granada, que reeditará la final de 2021 en forma de Clásico entre los culés y el Real Madrid. El Barça superó a un impresionante UCAM Murcia, que peleó hasta el final con armas eminentemente ofensivas, pero acabó sucumbiendo al rush liderado por Kyle Kuric, que lanza al favorito al encuentro por el título.

Después de una primera semifinal con el Real Madrid venciendo claramente a Lenovo Tenerife, lo que esperaba para la segunda no estaba en los pronósticos ni de lejos. UCAM Murcia, que acabó con sus jugadores principales absolutamente exhaustos en el duelo de cuartos ante Valencia Basket, se presentó sin tapujos en un encuentro al que dio la vuelta en un segundo cuarto de órdago y aguantó casi hasta el final las acometidas del gran favorito al título.

Era un partido con favorito claro, un Barça que había pasado por encima de BAXI Manresa en cuartos y que además, empezó dominando el choque de semifinales con unas sensaciones, fantásticas, parecidas a las mostradas el día anterior. Sin rastro de cansancio en el plantel, que tenía en Nico Laprovittola –16 puntos al descanso– a su principal estilete sobre el parqué.

Murcia, que comenzó sin aclararse en defensa, lo apostó todo al ataque con un ritmo altísimo conducido por su supersónico base titular, Isaiah Taylor. El norteamericano, penetrador nato, forma una pareja de quilates y totalmente complementaria con el veterano Thad McFadden, especialista en el tiro y que junto a un brillante Webb III dinamitaría el partido en el segundo cuarto.

UCAM Murcia remonta y divierte

Después de que el Barça manejara ventajas de en torno a los diez puntos con aparente comodidad, la maquinaria triplista del jugador con pasaporte georgiano amenazó con la igualdad y la consiguió, como decimos, con la inestimable ayuda de Taylor, Webb y un Cate que recordaba su pasado madridista para ultramotivarse. El resto lo haría el público, con mayoría murciana, elevando el partido a una igualdad no prevista pero celebrada por todos en Granada a excepción de los culés.

Así llegó el descanso, con los culés aún por delante merced al 32-16 inicial, pero habiendo sufrido un cuarto, el segundo, de 33 puntos de McFadden y compañía. El Palacio de Deportes de Granada era una fiesta en la que la voz cantante la llevaban los universitarios, que no iban a parar de pinchar música de victoria en el tercero. Desafiando las leyes del favoritismo, Taylor dio un paso más y añadió a la orquesta a un secundario como Czerapowicz, que ayudaba a dar la vuelta al partido. Mención especial también a Bellas, quien como en cuartos, domaba la intensidad de los suyos con veteranía y un talento apreciado pese a estar bajo el radar.

Kuric acaba con la fiesta

El tercer cuarto volvía a caer del lado de Murcia, que cedía por uno en el total después de haberse colocado por delante debido a que Mirotic es un jugador diferencial en Europa y lo suele demostrar con frecuencia. La calidad del español y su tino a la hora de provocar faltas dejaban un último cuarto de máxima igualdad sin atisbar quien podía ser el vencedor.

Los golpes continuaban en el ring que era la cancha del Palacio, con el Barça adoleciendo de un segundo espada que apoyara a Mirotic, después de la desaparición del gran Lapro de la primera mitad. Dicho y hecho, un clásico como Kyle Kuric apareció al rescate del conjunto azulgrana, con siete puntos consecutivos y sin fallo que le dieron al Barcelona el margen necesario para gestionar en los minutos finales y asegurar el Clásico en la final de la Copa del Rey.