Deportes

El año de Saúl

Como siempre, llegan estas fechas y se hace un repaso de lo que ha sido el año. Si las cosas se han hecho bien, mal, regular, en qué se falló, en qué se puede mejorar, etc. Si se hiciera esto con el Atlético de Madrid, posiblemente todos pensarían en que lo más positivo de todo 2017 es, sin duda, la explosión de una de las mayores perlas que ha dado La Academia: Saúl Ñíguez.

El centrocampista ilicitano no ha parado de crecer en los últimos años. Desde que regresó de su cesión en el Rayo Vallecano, su progresión no ha parado de crecer ni un minuto. Tanto ha crecido, que a día de hoy, parece que sigue sin tener techo aun habiéndose convertido en un futbolista imprescindible para el Cholo Simeone y para la afición del Atlético de Madrid. Saúl no se conforma, quiere más.

Durante 2017, jugó nada más y nada menos que 57 partidos con la elástica rojiblanca. A estos choques se les puede añadir los que disputó con la Selección, entre la Sub 21 – donde cuajó un Europeo impresionante – y con la Absoluta, en la que ya se ha convertido en un habitual en las listas de Julen Lopetegui.

Prácticamente ha disputado todos los partidos del año, como también ha participado en todos los que se han jugado esta temporada. Saúl ha demostrado ser incombustible. Con su lucha, entrega, calidad, polivalencia y olfato goleador ha podido ganarse un hueco en los corazones de su hinchada, que valoran por encima de todo el trabajo y el empeño en ayudar al equipo.

Nadie podrá dudar de él. A la luz han salido ya sus peores episodios como futbolista. Uno de ellos es cuando pidió que le quitasen el riñón, una decisión que frenó el Mono Burgos. Durante un largo período de tiempo jugó con un catéter, orinando sangre después de cada partido. Casi nada para un chaval de apenas 22 años. Ese carácter ganador, competitivo y de compromiso va acorde a su calidad, y ahora, plenamente recuperado, ve cada día la recompensa de su esfuerzo.

Por si fuera poco, una de las grandes noticias de este año en el Atlético de Madrid han sido las renovaciones, prácticamente de por vida, de Koke y Saúl. El primero amplió su contrato hasta 2024, emocionándose durante el acto. El pequeño de los Ñíguez lo hizo hasta 2026, y desde entonces no se ha cansado de repetir una vez y otra vez que su deseo es retirarse en el club rojiblanco.