Deportes
Tour de Francia: Etapa 10

Los abanicos elevan al Ineos y dejan al borde del K.O. a Mikel Landa

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

El viento hizo acto de presencia en el Tour de Francia y de qué manera. La clasificación general de la prueba vivió un vuelco tremendo con varios favoritos muy damnificados, entre ellos, un Mikel Landa que se dejó dos minutos y nueve segundos tras meterse en el grupo bueno, caerse a 15 kilómetros de meta y ser rescatado por sus gregarios.

El ciclista alavés no fue el único favorito que fue víctima de unos abanicos que dejaron mermadas las opciones de Pinot –el favorito que se había mostrado más fuerte en la primera semana–, Uran, Fuglsang y Porte, quienes cedieron 1:39 en meta. Mucho más que en cualquier etapa de montaña.

El triunfo recayó en el campeón de ciclocross Wout Van Aert, quien sorprendió a los grandes sprinters del pelotón como Sagan, Viviani, Matthews o Ewan. El Jumbo-Visma, con este triunfo, suma ya cuatro en la vigente edición erigiéndose en el equipo más dominador de esta edición.

El belga no fue el único triunfador del día. El Ineos, con Geraint Thomas y Egan Bernal, sacó una buena tajada de los abanicos que se iniciaron a 60 kilómetros y que finalmente se produjeron los cortes a 35 de meta. Pese a que los mencionados Pinot, Uran, Fuglsang y Porte estuvieron a 12 segundos de meterse en el primer pelotón, el trabajo de los Quick Step e Ineos les dejó en fuera de juego con una tremenda pérdida de tiempo.

En Movistar se clarifican mucho las cosas con Nairo Quintana estableciéndose como el líder absoluto del equipo tras el revés contra Landa. Al colombiano se une Enric Mas como el español mejor colocado en la general al ascender al sexto puesto de la misma.

Nadie esperaba que en la etapa más llana y presuntamente tediosa de la ronda se montase el quilombo que se organizó a 35 kilómetros, pero esa es la magia del ciclismo. El que se despista lo paga y mucho. La suerte sigue siendo esquiva en la carrera de Mikel Landa.