Curiosidades
Plantas

Los santos de hielo ya están aquí: el gesto que debes hacer la víspera para no perder tus plantas jóvenes

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La tradición popular señala como periodo de mayor riesgo los días 11, 12 y 13 de mayo, conocidos como los santos de hielo, asociados a Mamerto, Pancracio y Servacio, respectivamente. En este contexto, hay un refrán que resumen a la perfección una situación bien conocida por los jardineros y que pone en serio peligro a las plantas más jóvenes: «Cuidado con el primer santo de hielo, que a menudo deja huella en el suelo». El primer consejo, y quizá el más importante de todos, es conocer el calendario. En el caso de especies sensibles al frío, como tomates, calabacines, melones, judías o flores de verano, lo mejor es esperar a que el suelo haya alcanzado una temperatura adecuada. En líneas generales, los jardineros recomiendan no realizar el trasplante definitivo hasta después del 15 de mayo.

Hasta entonces, es recomendable mantener las plantas jóvenes en espacios protegidos, como invernaderos, e ir adaptándolas progresivamente al exterior. Según los expertos, muchos de los daños provocados por heladas se deben a una falta de aclimatación adecuada a las condiciones ambientales.Entre las especies de plantas más sensibles a las heladas se encuentran la albahaca, la  begonia, el calabacín, la caléndula, la canna (también conocida como platanera ornamental), el coleus, el geranio, el hibisco, la impatiens o alegría del hogar, el melón, la petunia, el pimiento, el tomate, la vainilla (orquídea vainilla) y la zinnia. Todas ellas presentan una alta vulnerabilidad a las bajas temperaturas, por lo que requieren protección o cultivo en condiciones controladas cuando existe riesgo de heladas.

¡Cuidado con las plantas jóvenes y las heladas de la primavera!

A la hora de elegir el lugar del cultivo, un terreno rodeado de árboles o arbustos suele estar mejor protegido, ya que la vegetación actúa como barrera natural. Del mismo modo, una huerta situada en una ligera pendiente orientada al norte puede beneficiarse tanto de la retención del calor solar como del drenaje del aire frío, que tiende a descender hacia las zonas más bajas.

Por otro lado, es recomendable seleccionar especies y variedades que no sólo resistan el frío, sino que incluso puedan beneficiarse de él. En cuanto al riego, aunque parezca contraproducente, conviene hacerlo uno o dos días antes de la helada, ya que el agua al congelarse libera una pequeña cantidad de calor que protege a las plantas. A esto hay que sumar que un ventilador puede ayudar a romper la inversión térmica que favorece las heladas, mientras que las plantas en maceta requieren especial atención, ya que no cuentan con la protección térmica del suelo y se deben colocar en zonas resguardadas.

Otros factores como el color del follaje también influyen, ya que las hojas más oscuras o rojizas absorben mejor el calor del sol. Finalmente, la medida más eficaz consiste en cubrir los cultivos con mallas antiheladas u otros materiales como papel de periódico, lonas o plásticos, teniendo en cuenta que estos últimos deben retirarse después d la helada para permitir la entrada de luz y aire.

Las mejores soluciones

El mantillo es una mezcla de materiales orgánicos como compost, estiércol o restos vegetales ya descompuestos que se incorporan directamente al suelo. Su función principal es mejorar la estructura de la tierra, aportar nutrientes y mantener la actividad biológica durante el invierno, evitando la compactación por la lluvia o el frío. El acolchado o mulching, en cambio, consiste en una capa protectora que se coloca sobre la superficie del suelo. Puede estar formado por paja, hojas secas trituradas, corteza o compost maduro. Su objetivo es proteger las raíces del frío, conservar la humedad y reducir la aparición de malas hierbas.

Por su parte, los túneles de cultivo son una solución práctica y muy eficaz para proteger las plantas jóvenes del frío, el viento y las lluvias intensas. Funcionan como pequeños invernaderos que crean un microclima más estable. Se pueden construir con arcos de PVC o metal y cubrir con malla térmica, manta antiheladas o plástico perforado. Durante el día, especialmente en jornadas soleadas, conviene abrirlos para ventilar y evitar la acumulación de humedad, y por la tarde se vuelven a cerrar para conservar el calor.

Finalmente, cabe señalar una serie de errores que muchas personas cometen con sus plantas jóvenes y pueden ser perjudiciales para las mismas: