¿Quién fue Qin Shi Huang?
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Qin Shi Huang fue el primer emperador chino que logró la unificación de los territorios, su moneda e incluso su escritura. Su llegada al poder llegó hace 2300 años en una China que se encontraba dividida en estados feudales. Su mandato fue de carácter autocrático y se basaba en la tiranía siendo considerado hoy en día como un gran fundador en la historia de China, conquistador y unificador de lo estados chinos, una gesta que ha durado más de 2000 años.
Una historia legendaria
El emperador y su figura sigue estando rodeada de un aura de leyenda que ha continuado extendiéndose generación tras generación y que se basa en la obsesión que tenía por la inmortalidad, lo que hizo que se convirtiese en una leyenda, lo mismo que su mausoleo.
Para nosotros los occidentales, sigue siendo una historia bastante desconocida, pero su tumba ha sido reconocida como una de las ocho maravillas del mundo.
Lo cierto es que el primer emperador chino puso un especial interés en uniformar el pueblo, lo que llevó a que se igualaran las vestimentas de los ciudadanos, el modo de luchar, los idiomas, las escrituras y hasta las opiniones. Se encargó también de la tarea de centralizar el ejército y de que hubiese un control de la economía, creando 36 distritos a nivel administrativo.
Su vida fue intensa y también tuvo tiempo para poder planificar la construcción de la Gran Muralla China y su gran mausoleo. Qin Shi Huang se dice que tenía una carácter de lo más enérgico y de gran tenaz, que quizá fue de ayuda para conseguir llevar a cabo sus grandes obras.
La cara menos amable de Qin Shi Huang fue su carácter obsesivo y totalitario que quiso siempre controlar lo máximo posible a sus súbditos. Todo esto hizo que se ganara la animadversión de un importante número de ellos. Consciente de que tenía enemigos, nunca se sabía en que palacio se encontraba residiendo de los 260 palacios con los que contaba.
Una de las muestras que ejemplifican su despotismo fue la de quemar todos los libros que no tratasen de agricultura, medicina o profecías, reivindicando los libros que se encargaban de apoyar su régimen, para ello, llegó a crear una biblioteca imperial.
Los últimos años de su vida, fueron complicados, ya que se produjeron varias intentonas de asesinato, lo que aumentó su paranoia e incluso contaba con varios dobles con los que despistar a sus asesinos.
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