Psicología

La psicología ha llegado a la conclusión de que las personas que lloran en las discusiones no lo hace porque sean más sensibles, sólo es un mecanismo de defensa

psicología discusión lloran
Blanca Espada

Muchas veces, cuando dos personas se encuentran en una discusión, y si el tono sube un poco más de lo previsto, una de ellas puede empezar a llorar pero no porque tenga que ver con la tristeza, sino que a veces, en medio del enfado, cuando la situación se descontrola un poco o cuando cuesta seguir el ritmo de lo que está pasando, la persona simplemente se quiebra y acaba entre lágrimas.

Durante mucho tiempo se ha interpretado como una señal de debilidad o de exceso de sensibilidad. De hecho esa idea de «se pone a llorar porque no aguanta la discusión» sigue bastante extendida. Sin embargo, la psicología lleva tiempo apuntando en otra dirección, bastante menos simplista. De este modo, lo que ocurre en muchos de estos casos tiene más que ver con cómo reacciona el cuerpo ante la tensión que con la personalidad en sí, así que no es tanto una decisión como una respuesta automática, una forma de gestionar algo que se vuelve demasiado intenso en cuestión de segundos.

La psicología explica porqué algunas personas lloran en las discusiones

En una discusión fuerte, el cuerpo no se queda al margen. Todo lo contrario. Se activa, se acelera y entra en un estado parecido al de alerta. Es lo que ocurre cuando se libera adrenalina cuando el pulso sube, la respiración cambia y las emociones se amplifican. En ese contexto, no es raro que aparezca el llanto. y no debido a que la persona esté triste, sino porque el organismo está reaccionando a un nivel de intensidad alto. Es una especie de desbordamiento.

Hay gente que lo vive con rabia, otros se bloquean, otros elevan más la voz. Y otros lloran. No es una elección consciente, sino que es la forma que tiene el cuerpo de canalizar lo que está pasando en ese momento.

La sensación de no poder decir lo que quieres

Más allá de lo físico, hay un componente que pesa bastante y que tiene que ver con la frustración. Muchas discusiones no son sólo por lo que se dice, sino por lo que no se consigue decir, y cuando una persona siente que no encuentra las palabras, que no está siendo entendida o que la conversación va demasiado rápido, aparece esa sensación de impotencia. Y ahí es donde todo se mezcla.

También influye el carácter. Quienes tienden a guardarse cosas durante el día a día suelen acumular más tensión. Y cuando llega un momento de conflicto, todo eso puede salir de forma más brusca.

Por otro lado, la psicología explica que el llanto tiene un efecto curioso, ya que aunque desde fuera pueda parecer que empeora la situación, a nivel interno suele ayudar a bajar la intensidad así que después de llorar, el cuerpo empieza a relajarse poco a poco aunque la discusión siga adelante.

Por qué a algunas personas les pasa más

No todo el mundo reacciona igual. Hay personas a las que esto les ocurre con más frecuencia y otras a las que prácticamente nunca, debido a varios factores. Uno de ellos es la forma de gestionar las emociones en el día a día. Quien suele expresar lo que siente con más facilidad, en general, llega a las discusiones con menos carga acumulada.

También influye la forma de comunicarse. Hay quien necesita más tiempo para ordenar lo que piensa, y en una discusión rápida eso juega en contra. Cuando no puedes seguir el ritmo, el cuerpo acaba reaccionando. Y luego está el contexto ya que no es lo mismo discutir con alguien cercano que en una situación más fría o puntual. Cuanto más implicación emocional hay, más fácil es que aparezcan este tipo de reacciones.

Qué hacer cuando te pasa

Si te ha ocurrido alguna vez, lo primero es quitarle ese componente de «esto no debería pasar». Porque pasa y más de lo que parece.  A partir de ahí, hay pequeñas cosas que pueden ayudar. Parar la conversación un momento, tomar distancia o simplemente reconocer que la situación se ha intensificado demasiado ya cambia el tono. La respiración también juega un papel importante ya que cuando el cuerpo se activa, respirar más despacio ayuda a ir bajando ese nivel de alerta poco a poco.

Y fuera de ese momento, trabajar la comunicación marca bastante la diferencia. No esperar a que todo salga en una discusión, sino intentar expresar lo que molesta antes de llegar a ese punto.

No se trata de evitarlo, sino de entenderlo

Llorar en una discusión no te hace más débil ni más sensible que los demás. Es, en muchos casos, una forma de responder a una situación que se ha vuelto demasiado intensa. Entenderlo cambia bastante la perspectiva y en lugar de verlo como algo negativo o fuera de lugar, se puede interpretar como una señal de que el cuerpo está reaccionando y necesita bajar revoluciones. Y  a partir de ahí, cada persona puede encontrar su manera de gestionarlo mejor.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias