Curiosidades
Frases para la Historia

Oscar Wilde lo tenía claro con esta frase: «Amarse a uno mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida»

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

«Amarse a uno mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida». Oscar Wilde convirtió esta reflexión en una de sus frases más recordadas y, más de un siglo después, continúa siendo utilizada para hablar de autoestima, aceptación y bienestar emocional. La cita procede de An Ideal Husband, estrenada en 1895, y aparece en el tercer acto de la obra. Lo interesante es que la psicología contemporánea ha desarrollado investigaciones que permiten entender por qué una relación saludable con uno mismo puede influir en la manera de afrontar los errores, las dificultades y también las relaciones con los demás.

Un amor que empieza por uno mismo

La frase de Oscar Wilde no plantea el amor propio como una forma de egoísmo. Su significado puede entenderse como una invitación a construir una relación duradera con la propia persona, basada en el conocimiento, la aceptación y el respeto. Igual que cualquier relación necesita atención y cuidado para mantenerse, la relación con uno mismo también requiere tiempo y comprensión.

Esta idea resulta especialmente relevante cuando la autoestima depende excesivamente de la aprobación externa. Buscar constantemente reconocimiento puede hacer que el estado de ánimo quede condicionado por las opiniones, los éxitos o los fracasos. En cambio, desarrollar una valoración personal más estable permite afrontar las críticas y los errores sin convertirlos automáticamente en una definición de quiénes somos.

No significa pensar que somos perfectos

Uno de los errores más habituales consiste en confundir amor propio con creer que no tenemos defectos. La autocompasión funciona precisamente de otra manera, ya que permite reconocer las propias limitaciones sin convertir cada equivocación en un motivo para despreciarse. La investigación de Kristin Neff y Roos Vonk diferencia la autocompasión de la autoestima global y la relaciona con una actitud más amable hacia uno mismo, conciencia de las dificultades y reconocimiento de que equivocarse forma parte de la experiencia humana.

Por eso, amarse no implica justificar cualquier comportamiento ni dejar de intentar mejorar. Significa poder decirse la verdad sin necesidad de castigarse constantemente. Una persona puede reconocer que se ha equivocado, asumir las consecuencias y tratar de hacerlo mejor sin concluir por ello que no merece respeto o cariño.

Un idilio para toda la vida

La genialidad de la frase de Oscar Wilde está precisamente en la palabra idilio. El escritor compara la relación con uno mismo con una historia de amor que no termina, ya que una relación atraviesa cambios, momentos buenos, inseguridades, errores y etapas de transformación. No se trata de alcanzar una versión perfecta de nosotros mismos, sino de aprender a acompañarnos durante todo el proceso.