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FILOSOFÍA

Michel de Montaigne, filósofo y escritor francés sobre el matrimonio: «El matrimonio es como una jaula, uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir»

  • Carla Abadía
  • Carla Abadía Betrán (Huesca, 2003) periodista especializada en SEO. Actualmente, continúa ampliando sus conocimientos en marketing y tiene experiencia en medios de referencia como La Razón, además de participar en diversos proyectos en redes sociales.

Pocas metáforas sobre la vida en pareja han resistido tan bien con el paso del tiempo como la que dejó escrita Michel de Montaigne. El filósofo francés, que vivió entre 1533 y 1592, comparó el matrimonio con una jaula. Quien está fuera desea entrar y quien está dentro, salir. La metáfora explica por qué los solteros idealizan a las parejas y estas, a veces, añoran la libertad de quienes viven sin compromiso.

Dónde puedes encontrar esta reflexión

La comparación aparece en el capítulo quinto del tercer libro de los Ensayos, titulado Sobre los versos de Virgilio, que vio la luz en la edición de 1588. Para entonces, Montaigne llevaba más de dos décadas casado con Françoise de La Chassaigne, hija de un miembro del Parlamento de Burdeos.

Ni elogio ni condena

Antes de la metáfora, el autor sostiene que un matrimonio bien formado es la mejor de las sociedades humanas, aunque advierte que todo el mundo habla mal de él y nadie prescinde de él. Poco después recuerda una anécdota atribuida a Sócrates, preguntado sobre si convenía casarse, respondió que, hiciera lo que hiciera, acabaría arrepintiéndose. Con ello, Montaigne sugiere que ninguna decisión sentimental libera de la duda.

Una institución que no creía en el amor

El pensador tampoco presentaba el matrimonio como un relato romántico. En su época, nadie se casaba solo por sí mismo, sino también por el linaje y la familia. En la Francia del siglo XVI, la alianza entre familias y la dote pesaban tanto como la atracción personal.

Más amistad que pasión

En el mismo capítulo, Montaigne defiende que una buena unión se parece más a la amistad que al amor apasionado. La describe como una convivencia dulce basada en la constancia y la confianza.

La jaula funciona como un espejo más que como una condena. Montaigne no anima a huir del matrimonio ni a correr hacia él. Muestra que la insatisfacción cambia de lado según desde dónde se mire. Quien observa desde fuera ve solo el escaparate, quien vive dentro conoce la rutina.