Matutino o vespertino: ¿En qué se diferencian?
La diferencia radica en una importante proteína
John Forbes Nash, premio Nobel de Economía, sobre la educación: "Las clases opacan la mente, le quitan creatividad a los estudiantes"
Si tienes hojas de laurel secas en casa, tienes un tesoro: por qué hay que guardarlas siempre y para qué pueden servir
Mahoma dejó una reflexión sobre la riqueza: "La verdadera riqueza de un hombre es el bien que hace en este mundo"
El ser humano puede dividirse en dos clases de personas: matutinas y vespertinas. Estos dos conceptos hacen referencia a la energía que necesitamos para funcionar durante la jornada, que puede encontrar su punto álgido por la mañana o por la noche. Esta es su principal diferencia. Un matutino no necesita grandes proezas para levantarse al amanecer. Además, son mucho más eficientes en las primeras horas del día. Por el contrario, un sujeto vespertino se sentirá mucho más activo y enérgico en horario nocturno. Un problema para aquellos que se ciñen a un esquema laboral convencional. Dentro de este ámbito, los expertos sitúan el famoso síndrome vespertino. Este tiene lugar cuando las capacidades cognitivas del individuo se ven enriquecidas a medida que se desarrolla la jornada.
¿El culpable? La melatonina
Sin embargo, dicha definición no es la única responsable de este conflicto. Desde el punto de vista biológico, los matutinos y vespertinos se ven afectados por la presencia de una proteína concreta en su organismo: la melatonina. Esta sustancia se segrega durante el sueño e induce al ser humano hasta ese estado de descanso reparador. Joseph Takahashi fue el primero en descubrir su potencial, al igual que la existencia del llamado ‘gen lock’. Según explica en sus muchos estudios, este es el encargado de expulsar la melatonina por nuestro organismo. Un proceso que puede realizarse en las primeras horas de sueño o en la consumación del mismo.
Si el ‘gen lock’ actúa desde ese primer momento, los matutinos descansan mucho más tiempo y se despiertan con mayor vigor y entusiasmo. Mientras que los vespertinos yacen menos horas y, por tanto, les cuesta más hacer frente a un nuevo día. Recuperando la dinámica a medida que la jornada evoluciona. En términos generales, vivimos en una sociedad prácticamente matutina, en la que los vespertinos son tachados de vagos y perezosos. Unos calificativos que ahora deberíamos erradicar, pues está comprobado que esta actitud se debe a una cuestión genética que escapa de su control.
Temas:
- Cuerpo humano
Lo último en Curiosidades
-
John Forbes Nash, premio Nobel de Economía, sobre la educación: «Las clases opacan la mente, le quitan creatividad a los estudiantes»
-
Mahoma dejó una reflexión sobre la riqueza: «La verdadera riqueza de un hombre es el bien que hace en este mundo»
-
Si tienes hojas de laurel secas en casa, tienes un tesoro: por qué hay que guardarlas siempre y para qué pueden servir
-
William Li, médico: «Comer un melocotón en el desayuno ayuda a quemar grasa y reducir la inflamación mejor que ningún suplemento»
-
La acertada frase de Virginia Woolf, escritora: «Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien»
Últimas noticias
-
Las 5 series nominadas a los Emmy 2026 perfectas para hacerte un maratón antes del 14 de septiembre
-
Estos son los cinco autobuses de la EMT que te llevarán a Madring gratis durante el GP de Fórmula 1
-
Avance de ‘La Promesa’ hoy, 8 de septiembre: la oferta de Leocadia a Máximo
-
Alexia Putellas lidera la lista al Balón de Oro sin Aitana y con seis españolas
-
John Forbes Nash, premio Nobel de Economía, sobre la educación: «Las clases opacan la mente, le quitan creatividad a los estudiantes»