El laborioso oficio indispensable para muchas familias en la posguerra española: hoy los niños no lo entenderían
Este ingenioso oficio fue básico para sobrevivir en la posguerra
El oficio indispensable de la posguerra que se dio por extinto en España
La expresión monetaria que decimos a diario sin saber que viene de la posguerra
La posguerra española transformó por completo las dinámicas sociales y económicas. Tras el conflicto, la falta de recursos obligó a desarrollar una cultura de aprovechamiento donde nada se desechaba sin antes intentar repararlo. Así, surgieron y se consolidaron oficios que hoy resultan difíciles de imaginar en una sociedad dominada por el consumo inmediato.
Muchos de esos trabajos no dejaron apenas rastro documental, pero sí una huella profunda en la memoria colectiva. Entre ellos destacó uno especialmente vinculado a los hogares, al descanso y a la economía familiar, cuya desaparición fue paralela a la modernización industrial y a la llegada de nuevos materiales.
¿Cuál fue el oficio indispensable para muchas familias en la posguerra española?
En la posguerra española, el colchón era uno de los bienes más valiosos de una vivienda. Fabricado con lana o borra, formaba parte del ajuar y suponía una inversión considerable. Con el uso, el relleno se apelmazaba, perdía volumen y dejaba de cumplir su función. Sustituirlo no era una opción para la mayoría de las familias, por lo que la reparación se convirtió en una necesidad.
Ahí entraba en escena el colchonero, un trabajador itinerante que recorría barrios y pueblos ofreciendo sus servicios. Su presencia era habitual en patios de vecindad y corralas, donde instalaba su improvisado taller al aire libre.
Durante años, este oficio permitió mantener en condiciones un elemento básico para el descanso en miles de casas españolas.
¿En qué consistía el trabajo del colchonero?
El proceso de «parar» un colchón seguía una rutina precisa. Primero se descosía uno de los laterales de la funda, normalmente de rayas rojas y blancas, y se extraía el relleno. La lana salía compactada, con restos de polvo acumulados tras años de uso. Una vez fuera, se extendía sobre una tela o directamente sobre el suelo.
El paso más característico era el vareado. Con dos varas largas, generalmente de fresno o avellano, el colchonero golpeaba rítmicamente la lana para ahuecarla y limpiarla.
Este movimiento permitía separar las fibras y devolverles elasticidad. Tras eliminar los nudos, el relleno se distribuía de nuevo de forma uniforme dentro de la funda, que se cosía a mano con hilo resistente y agujas de gran tamaño.
Todo el trabajo se realizaba a la vista de los vecinos, especialmente en los meses de primavera y verano, cuando el clima facilitaba secar y airear la lana. Podría decirse que era una escena habitual en la posguerra española, hoy completamente desaparecida del paisaje urbano.
¿Qué materiales y herramientas utilizaba el colchonero durante la posguerra española?
El equipo del colchonero era sencillo, pero especializado. No requería una gran inversión económica, aunque sí destreza y resistencia física. Entre los elementos básicos se encontraban:
- Varas de madera, utilizadas para varear la lana.
- Agujas colchoneras, largas y gruesas, capaces de atravesar todo el espesor.
- Hilo de bramante, fundamental para asegurar las costuras.
- Cardadoras manuales, empleadas en los rellenos más apelmazados.
Existían distintos acabados según el presupuesto familiar. El más común era el llamado corriente, con un cierre simple. En hogares con mayores recursos se optaba por el acabado a la inglesa, que incorporaba un reborde cosido a mano alrededor del colchón para darle mayor firmeza. Estas diferencias reflejaban también las desigualdades propias de la posguerra española.
El declive del oficio del colchonero y su significado histórico
A partir de finales de los años 70, la introducción de colchones de muelles y, más tarde, de espuma sintética, redujo drásticamente la demanda de este servicio.
Los nuevos productos no requerían mantenimiento periódico y se adaptaban mejor al modelo de consumo emergente. Con ello, el oficio del colchonero fue desapareciendo de calles y patios.
Hoy solo pervive de forma residual en talleres de artesanía o restauración. Sin embargo, su importancia va más allá de la anécdota. Representa una forma de vida marcada por la necesidad, el ingenio y la reutilización constante.
Lo último en Curiosidades
-
La psicología desmonta el mito de que interrumpir una conversación es de mala educación: hay quien lo hace y no quiere faltar el respeto
-
Pompeyo Trogo, historiador romano del siglo I a.C: “Los hispanos son muy valientes, pero con un defecto: si no tienen un enemigo en común ocupan su tiempo en pelearse entre ellos”
-
Don Quijote de la Mancha: «Donde está la verdad está Dios»
-
Adiós a la sequía: una joven de 14 años crea la solución perfecta para «producir» agua en el desierto
-
Poner un frasco con romero en el dormitorio: para qué sirve y por qué se recomienda
Últimas noticias
-
Los acusados del asesinato de Francisca Cadenas chantajean a la familia de la víctima y al juez
-
Los avances en la extinción del incendio de Vall de Uxó permiten que otros 1.000 vecinos vuelvan a casa
-
Balance de la emergencia nacional por fuego: cerca de 100.000 afectados y 77.000 hectáreas arrasadas
-
El «Síndrome del Teléfono Apagado» se agrava entre los mayores de 50 años: uno de cada dos lleva más de un año buscando empleo
-
Incendios en España, en directo: última hora del fuego en Castilla y León y evolución en Madrid, Ávila, Toledo y Castellón