John Locke, filósofo, sobre la infancia: «Frecuentemente hay más que aprender de las preguntas inesperadas de un niño que de los discursos de un hombre»
El filósofo inglés defendía el valor de la curiosidad infantil como motor del conocimiento
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John Locke está considerado uno de los pensadores más influyentes de la filosofía moderna, además del padre del liberalismo clásico y del emipirismo. El filósofo fue una figura clave en el desarrollo del pensamiento liberal, dedicó buena parte de su obra a estudiar cómo las personas adquieren conocimiento desde la infancia. «Frecuentemente hay más que aprender de las preguntas inesperadas de un niño que de los discursos de un hombre». Una frase que pone en valor la curiosidad infantil y que, siglos después, encuentra respaldo en las investigaciones sobre educación y desarrollo cognitivo.
La curiosidad como origen del conocimiento
Con esta reflexión, John Locke subrayaba que las preguntas espontáneas de los niños nacen de un deseo genuino por comprender el mundo. A diferencia de muchos adultos, que suelen hablar desde conocimientos ya adquiridos o ideas preconcebidas, los más pequeños exploran la realidad sin prejuicios, guiados únicamente por la curiosidad.
El filósofo inglés sostenía que el aprendizaje comienza con la experiencia. En su obra Ensayo sobre el entendimiento humano defendió que la mente al nacer es una tabula rasa, una hoja en blanco que se va llenando mediante la observación y las vivencias. Desde esa perspectiva, las preguntas infantiles representan el primer paso para construir el conocimiento.
Una lección también para adultos
La reflexión de John Locke no sólo habla de los niños, sino también de los adultos. El filósofo invita a mantener una actitud abierta y a no perder la capacidad de cuestionar aquello que parece evidente. En un mundo donde abundan las respuestas rápidas, recuperar el hábito de formular buenas preguntas puede resultar más valioso que acumular información sin analizarla.
Expertos en innovación y educación señalan que las organizaciones más creativas son aquellas que fomentan la curiosidad y el cuestionamiento constante. Muchas de las grandes innovaciones científicas y tecnológicas comenzaron precisamente con una pregunta sencilla que desafiaba las ideas establecidas.
Más de tres siglos después de la muerte del filósofo inglés, su reflexión continúa inspirando a profesores, familias y especialistas en desarrollo infantil. Escuchar las preguntas de un niño no solo permite entender cómo descubre el mundo, sino que también invita a los adultos a mirar la realidad con una perspectiva nueva, más abierta y libre de prejuicios.