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La curiosa historia del nacimiento del helado

Pocos productos son tan populares alrededor del mundo y, sin embargo, no todos saben su origen. Justamente, esto es lo que pasa con uno de nuestros favoritos para pasar el verano… o cualquier día. Por eso, hoy hablaremos de la curiosa historia del nacimiento del helado, y, sobre todo, como ha llegado a transformarse en uno de esos imprescindibles en la gastronomía actual.

En efecto, lo primero que tenemos que saber es que el helado ha pasado por un extenso recorrido antes de convertirse en lo que hoy conocemos bajo ese concepto, el cual rápidamente nos trae a la mente el producto alimenticio hecho a base de leche batida y congelada, y que podemos conseguir en distintos sabores, los cuales irán variando alrededor del planeta.

Muy por el contrario, los historiadores coinciden en que los primeros helados de la historia de la humanidad estaban hechos con nieve de la montaña, miel y frutas, y se denominan “Sharbets”.

¿Cuál es su curioso origen?

Sin que esté del todo claro qué civilización fue la primera en adoptarlos, sí es un dato preciso que fueron los asiáticos, árabes o chinos, los primeros en adoptarlo definitivamente como parte de su folclore culinario. ¿Y cómo desembarcó el helado en Europa? Eso se lo debemos a Marco Polo.

Es que el navegante, famoso por los relatos que se le atribuyen sobre sus viajes a Asia Oriental, aparentemente fue quien trajo el helado a esta parte del mundo, lo que explica además por qué resulta homenajeado con los tradicionales helados “polo”, que de allí toman su nombre. Es aquí cuando nos detenemos en saber la historia del helado.

Por supuesto, el principal inconveniente con el que se encontraban nuestros antepasados de hace siglos a la hora de preparar helado es que éste se derretía casi de inmediato por no contar con sistemas de refrigeración. Para evitarlo, se lo almacenaba en pozos profundos, cubiertos.

Así pasaría muchísimo tiempo hasta que aparecieron indicios del helado tal y como lo conocemos a día de hoy, un helado que ya se servía en la mesa del Rey Carlos 1 de Inglaterra en el siglo XVI, y que comenzó a ser comercializado por primera vez en las calles de París, gracias a una cafetería clásica que conserva la ciudad, el Café Procope, del italiano Francesco Procopio dei Coltelli.

No obstante, no fue hasta hace un siglo, en 1913, que se inventó la primera máquina continua para elaborar helados, lo que nos deja afirmar que estamos en presencia de un producto relativamente reciente en la historia de los seres humanos, y eso da cuenta de la suerte que tenemos.