Trucos

Los expertos en limpieza coinciden: para que las toallas queden esponjosas y no cojan mal olor, lo mejor es «vinagre blanco y gotas de aceite esencial»

Toallas queden esponjosas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Hay pocas sensaciones más agradables que salir de la ducha y envolverse en una toalla limpia, suave y esponjosa. Sin embargo, conseguir que mantenga esa textura no siempre resulta sencillo. Con el paso del tiempo, muchas toallas terminan perdiendo su suavidad, se vuelven ásperas y, en algunos casos, comienzan a desprender un desagradable olor a humedad. Ante esta situación, los expertos en limpieza comparten diferentes recomendaciones para mejorar el lavado.

Uno de los consejos más interesantes está relacionado con uno de los productos más utilizados en la limpieza del hogar: el vinagre. En lugar de recurrir continuamente a grandes cantidades de suavizante para intentar recuperar la esponjosidad de las toallas, existe una alternativa muy sencilla.

El truco definitivo para lavar las toallas

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En una de sus últimas publicaciones, explica qué hacer «para tener las toallas sin mal olor y esponjosas». En primer lugar, es fundamental lavar las toallas por separado, sin meterlas junto al resto de la ropa. Además, recomienda no llenar demasiado el tambor, ya que necesitan suficiente espacio para que el agua y el detergente puedan actuar correctamente sobre el tejido.

Pero, ¿cómo conseguir que las toallas recuperen esa característica sensación de suavidad y esponjosidad que pierden con el tiempo?  «En el interior del tambor añado dos cacitos de percarbonato de sodio, que ayuda para eliminar manchas y malos olores». En cuanto al detergente, recomienda utilizarlo preferiblemente en formato líquido para evitar que queden restos acumulados entre las fibras.

Otro de los consejos de la experta en limpieza del hogar consiste en prescindir del suavizante convencional. «En lugar de suavizante, utiliza vinagre blanco con gotas de aceite esencial para aromatizar». Esta mezcla se añade directamente en el compartimento destinado habitualmente al suavizante. Además, aconseja seleccionar un programa de lavado con agua caliente para conseguir una limpieza en profundidad.

«Hay que lavar las toallas a 60 ºC y secarlas al aire libre. Las bacterias y virus se mueren a más de 60 grados», señala Boticaria García. Sin embargo, recuerda que utilizar temperaturas demasiado elevadas de manera habitual puede terminar dañando las fibras y acelerar el deterioro de las toallas, especialmente cuando se trata de tejidos de buena calidad.

Frecuencia recomendada

Una de las preguntas que más debate genera en torno a las tareas domésticas tiene que ver precisamente con la frecuencia con la que deben lavarse las toallas. Mientras algunas personas consideran necesario hacerlo después de cada uso, otras creen que pueden permanecer varios días en el baño antes de lavarlas. Sin embargo, los expertos lo tienen muy claro: lo ideal es lavarlas las toallas como mínimo, una vez por semana.

«A pesar de que pueden verse limpias, han acumulado con el tiempo millones de gérmenes y pueden ser un grave peligro para la salud de quien sea que viva contigo», señala Sally Bloomfield, médica experta en higiene del hogar y en la prevención de enfermedades infecciosas a la BBC.

Sin embargo, una encuesta realizada en Reino Unido a 2.200 adultos puso de manifiesto que el 44% de los encuestados lava las toallas cada tres meses o incluso con menor frecuencia. Por otro lado, casi una de cada cinco personas afirmó hacerlo una vez al mes, mientras que un 25% aseguró que las lava en  una vez por semana. Sólo una de cada 20 personas señaló que las lava después de cada baño o ducha.

Errores a evitar

Aunque poner una lavadora puede parecer una de las tareas domésticas más sencillas, existen determinados errores que pueden impedir que las toallas queden realmente limpias, suaves y libres de malos olores.

Uno los fallos más habituales consiste en añadir demasiado detergente pensando que así las toallas quedarán más limpias; sin embargo, una cantidad excesiva puede dejar residuos en las fibras. Tampoco conviene abusar del suavizante y, especialmente, no llenar el tambor de la lavadora hasta el límite, ya que el agua necesita espacio suficiente para circular.

Asimismo, hay otro detalle que puede marcar la diferencia: las toallas deben guardarse completamente secas. Dejarlas húmedas durante demasiado tiempo favorece la aparición de malos olores y crea un ambiente adecuado para la proliferación de microorganismos. Los pasos a seguir son muy simples:

  1. Hay que sacarlas de la lavadora cuanto antes, ya que la humedad acumulada puede favorecer la aparición de malos olores.
  2. Un buen truco consiste en sacudir cada toalla para separar las fibras y evitar que quede apelmazada. También ayuda a que se seque de manera más uniforme.
  3. Al tenderlas, no conviene doblarlas sobre sí mismas o colocarlas formando varias capas. Lo ideal es que el aire pueda circular por toda la superficie.
  4. Lo mejor es tender las toallas al aire libre, preferiblemente en un lugar donde haya buena circulación de aire.
  5. El sol puede acelerar el proceso, aunque una exposición excesiva puede endurecer las fibras.
  6. Por supuesto, no se pueden guardar hasta que estén completamente secas. Este es uno de los pasos más importantes. Aunque parezcan secas por fuera, hay que comprobar las zonas más gruesas y los bordes.

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