Cocina

Los expertos en interiorismo coinciden: para que tu cocina parezca nueva sin hacer obras sólo tienes que pintar los muebles con espray

pintar muebles con espray
Antes y después de la cocina pintada por @themobilespray
Blanca Espada

Cambiar por completo el aspecto de una cocina no tiene por qué implicar meterse en una reforma, cambiar todos los muebles o gastar mucho dinero. Muchas veces la cocina en sí, y especialmente los armarios, están en buen estado y el problema es simplemente que su acabado se ha quedado anticuado. La opción que surge entonces es conservarlos y cambiar únicamente su apariencia. Y la pintura aplicada con espray puede conseguir una transformación difícil de reconocer tal y como señalan desde hace tiempo los expertos en interiorismo y decoración.

Un ejemplo lo encontramos en una cocina con muebles de roble que ha sido renovada sin retirar toda la estructura existente. El proyecto, lo ha compartido el especialista en pintura con espray @themobilespray en Instagram, que ha mostrado cómo unos armarios clásicos de madera pueden adquirir un aspecto completamente diferente después de prepararlos y pintarlos. El cambio es especialmente llamativo porque buena parte de la distribución original continúa exactamente en su sitio. Los muebles que rodean los electrodomésticos, el botellero, los armarios situados bajo el fregadero e incluso una península curva se han conservado. El protagonismo recae en el nuevo acabado azul oscuro de los muebles.

Para renovar la cocina sólo tienes que pintar los muebles con espray

Antes de la transformación, la cocina estaba dominada por los tonos oscuros. Los armarios de roble ocupaban buena parte de la estancia y se combinaban con una encimera negra, suelo oscuro y tiradores plateados. Además, la cantidad de muebles hacía que el acabado de madera tuviera mucho peso visual. Había armarios bajo las ventanas y alrededor de la zona principal de trabajo, además de módulos superiores y una gran estructura destinada a integrar el microondas y el doble horno.

En lugar de desmontar toda la cocina y sustituir esos muebles, se decidió aprovechar la estructura que ya estaba instalada y pintar las puertas y los frentes con espray. De esta manera se conservó tanto el almacenamiento como la distribución. Eso sí, aplicar pintura directamente sobre los muebles no es suficiente para conseguir un acabado uniforme. El proceso comienza retirando puertas y frentes de los cajones. Mientras estas piezas se trabajan por separado, las zonas que permanecen fijas deben protegerse cuidadosamente.

En este proyecto se utilizaron plásticos y materiales de enmascarado para cubrir el interior de los armarios, las encimeras y los electrodomésticos. El suelo también quedó protegido para evitar las manchas producidas durante la aplicación de la pintura. Después llegó uno de los pasos fundamentales: lijar las puertas de roble. El lijado permitió retirar el acabado anterior y dejó la madera mucho más clara, manteniendo tanto la veta como el diseño de las puertas de estilo Shaker.

El color azul que hace que parezca otra cocina

Para renovar los muebles se eligió Stiffkey Blue de Farrow & Ball, un azul profundo que se aplicó sobre puertas, cajones y las partes visibles de las estructuras. La aplicación mediante pulverización permitió que la pintura llegase a los paneles rebajados, los bordes y los diferentes perfiles de las puertas sin eliminar su diseño original. El acabado mate también consiguió reducir visualmente las diferencias entre las distintas vetas de roble. El resultado demuestra hasta qué punto cambiar el color de los muebles puede modificar la percepción de una cocina y donde antes predominaba la madera de roble ahora aparece una superficie azul continua que conecta visualmente los diferentes módulos.

Incluso los muebles que rodean el microondas y el doble horno se mantuvieron. Los electrodomésticos continúan en la misma posición y lo que cambia es el color que los rodea. Lo mismo sucede con el botellero o con la península curva. En lugar de eliminar estas piezas, se integraron en el nuevo diseño aplicando el mismo azul en las puertas, los laterales y el zócalo. El proyecto demuestra así una de las ventajas de renovar los muebles existentes: si la distribución funciona y los módulos se encuentran en buenas condiciones, no siempre es necesario sustituirlos para conseguir un cambio visual importante.

Otros cambios que ayudan a que la cocina parezca nueva

Aunque la pintura de los armarios concentra buena parte de la transformación, en este caso el cambio se completó renovando otros acabados de la estancia. Las antiguas encimeras negras fueron sustituidas por otras claras con efecto mármol, creando un fuerte contraste con el azul oscuro. El suelo, anteriormente oscuro, también dejó paso a un acabado efecto madera más luminoso. Los tiradores dorados terminan de modificar el aspecto de las puertas originales. Es un detalle relativamente pequeño, pero al repetirse por toda la cocina ayuda a reforzar la sensación de que se trata de mobiliario nuevo.

Al mismo tiempo, se mantuvieron elementos importantes de la distribución. El fregadero sigue situado bajo la ventana, la zona de cocción permanece debajo de la campana de acero inoxidable y los electrodomésticos continúan integrados en el mismo lugar. El antes y el después que podemos ver en la publicación que os dejamos arriba, permite comprobar precisamente qué se ha conservado. La estructura básica de la cocina apenas cambia, pero su aspecto sí lo hace por completo.

Por eso, antes de plantearse retirar unos armarios simplemente porque su color o acabado ha pasado de moda, existe otra posibilidad, que consiste en desmontar los frentes, preparar correctamente las superficies y volver a pintarlas con pintura en spray.

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