Decoración

Los expertos en interiorismo coinciden: las duchas de siempre tienen los días contados en España; llega el modelo italiano

Duchas de siempre
Ducha italiana (IA).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante años, el plato de ducha convencional ha sido un elemento imprescindible en el baño gracias a su practicidad y comodidad. Sin embargo, las tendencias en interiorismo cambian con el tiempo, y todo apunta a que su presencia podría empezar a perder protagonismo frente a una alternativa que se está abriendo paso con fuerza: la ducha italiana. Si bien no es una propuesta completamente nueva, ya que las duchas a ras de suelo llevan años presentes en los hogares españolas, en 2026 están ganando terreno a pasos agigantados.

Más allá de su aspecto moderno, arquitectos e interioristas destacan aspectos relacionados con la sensación de amplitud, la accesibilidad, la facilidad de limpieza y la continuidad visual de la ducha italiana. Sin lugar a dudas, es una de las grandes tendencias en la decoración de baños, independientemente de su tamaño y su estilo. La principal diferencia respecto a una ducha convencional está en la forma en la que se integra en el espacio. En lugar de instalar un plato independiente, se plantea como una continuación del propio suelo; no existe un escalón para acceder a la zona de ducha, sino que el pavimento mantiene una apariencia continua y el agua se dirige hacia un sistema de evacuación ubicado en el propio suelo, normalmente a través de una canaleta lineal.

El auge de la ducha italiana

Lo primero y más importante es que el cambio no consiste única y exclusivamente en sustituir un plato de ducha por otro más moderno. En realidad, la transformación se encuentra en la concepción del espacio. Hoy en día, el baño busca parecer una estancia integrada en el conjunto de la vivienda en lugar de una estancia puramente funcional.

Por este motivo, colores, materiales y revestimientos pueden prolongarse de unas zonas a otras. En una ducha italiana, por ejemplo, se puede utilizar el mismo gres porcelánico en el suelo de la zona de ducha y en el resto del baño. El resultado es una superficie visualmente uniforme que elimina la sensación de que existe una pieza independiente en medio de la estancia.

Uno de los aspectos más valorados por los interioristas es precisamente esta continuidad, sobre todo en baños pequeños. Desaparecen los cortes visuales que producen los platos de ducha tradicionales, generando una percepción de mayor amplitud. La zona destinada a la ducha deja de ser un elemento añadido al baño y pasa a formar parte de la propia arquitectura de la estancia.

Asimismo, la ducha italiana se puede combinar con distintas soluciones de cerramiento; por ejemplo, una mampara fija y transparente para evitar salpicaduras en el baño sin romper la sensación de continuidad.

«La ausencia de escalones es probablemente una de las características más interesantes de este sistema. En una ducha convencional existe normalmente un pequeño desnivel entre el suelo del baño y el plato. Aunque pueda parecer insignificante, cualquier barrera física puede dificultar el acceso a determinadas personas.La ducha a ras de suelo permite entrar directamente en la zona de baño sin  necesidad de levantar el pie para superar un borde. Por ello, arquitectos e interioristas consideran que puede ser una solución especialmente interesante cuando se busca mejorar la accesibilidad de una vivienda», detallan los interioristas.

Ventajas

Uno de los aspectos que más valoran quienes apuestan por la ducha italiana es precisamente la facilidad de mantenimiento. Al contar con un diseño más abierto y prescindir, en muchos casos, de perfiles, guías y recovecos habituales en las mamparas tradicionales, existen menos zonas donde puedan quedarse acumulados restos de jabón, humedad o cal.

Esto hace que la limpieza diaria resulte mucho más sencilla y que el cuarto de baño transmita una mayor sensación de amplitud, orden y pulcritud. Además, su estética minimalista encaja especialmente bien en viviendas modernas, donde cada vez se busca más que los elementos sean funcionales sin renunciar al diseño.

A esto se suma la accesibilidad. Al situarse la zona de ducha prácticamente al mismo nivel que el resto del pavimento, se eliminan los tradicionales escalones o bordes elevados que pueden dificultar la entrada y salida. Esta característica resulta especialmente interesante para las personas mayores o para quienes tienen problemas de movilidad, ya que permite acceder a la ducha con mayor comodidad.

Asimismo, ayuda a que un baño pequeño parezca visualmente más amplio. Al eliminar barreras y crear una continuidad entre el suelo del baño y la zona de ducha, se consigue una imagen más despejada y uniforme.

Teniendo todo esto en cuenta, más que una simple tendencia decorativa, la ducha italiana una nueva forma de entender el baño. La prioridad ya no está únicamente en conseguir un espacio bonito, sino también en que sea práctico, cómodo, accesible y sencillo de mantener en el día a día. Una solución a ras de suelo que puede transformar por completo el espacio y aportar mayor amplitud, comodidad y elegancia al cuarto de baño.

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