Los expertos de la AEMET conciden: abrir las ventanas por la noche ya no es una buena idea para enfriar la casa

Los expertos de la AEMET conciden: abrir las ventanas por la noche ya no es una buena idea para enfriar la casa
Elena García

Dormir con las ventanas abiertas ha sido durante décadas uno de los consejos más repetidos para combatir el calor del verano. Sin embargo, esa recomendación ya no sirve en todas las situaciones. El aumento de las temperaturas nocturnas está haciendo que, en muchas zonas de España, ventilar la vivienda durante la madrugada deje de ser una solución eficaz e incluso pueda empeorar la sensación de calor dentro de casa.

El verano de 2026 ha comenzado con registros excepcionales. Los días 22 y 23 de junio fueron los más cálidos para esas fechas desde que existen mediciones modernas en España, una muestra más de una tendencia que se repite año tras año y que está cambiando la forma de afrontar el calor dentro de las viviendas.

Las noches cada vez son más cálidas

Uno de los cambios más evidentes se produce cuando cae el sol. Las llamadas noches tropicales, con temperaturas mínimas de 20 grados o más, y las noches ecuatoriales o tórridas, en las que el termómetro no baja de los 25 grados, ya no aparecen únicamente durante las olas de calor más intensas. En muchas zonas se han convertido en una característica habitual del verano.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lleva años alertando de este fenómeno. Según sus datos, las noches con temperaturas mínimas iguales o superiores a 25 grados se han multiplicado por diez desde 1984 en las diez ciudades más pobladas del país. Además, las noches tropicales son hoy alrededor de doce más al año que hace cuatro décadas. Todo ello en un contexto en el que España registra una temperatura media aproximadamente dos grados superior a la de principios de los años ochenta.

Las consecuencias son evidentes: las viviendas acumulan más calor durante el día y apenas consiguen refrescarse por la noche, lo que dificulta el descanso y obliga a cambiar hábitos que hasta hace poco eran efectivos.

El error de abrir las ventanas solo porque es de noche

Durante años, la estrategia para mantener la casa fresca parecía sencilla: cerrar ventanas y persianas durante las horas de mayor insolación y abrirlo todo al anochecer para renovar el aire.

Hoy ese consejo necesita una importante matización. Los especialistas recuerdan que el criterio no debe ser la hora, sino la temperatura exterior. Si fuera hace el mismo calor que dentro de la vivienda, abrir las ventanas apenas tendrá efecto. De hecho, si además existe mucha humedad, la sensación térmica puede ser todavía peor.

Por ese motivo, cada vez es más recomendable consultar la previsión meteorológica antes de ventilar la vivienda. Aplicaciones del tiempo o los datos de la propia AEMET permiten comprobar en qué momento el exterior alcanza la temperatura más baja del día y aprovechar únicamente esa franja para renovar el aire.

El Ministerio de Sanidad ya recoge esta idea en su Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente a los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud de 2026, donde la ventilación nocturna deja de considerarse una medida válida en cualquier circunstancia.

No ocurre lo mismo en toda España

La utilidad de abrir las ventanas depende mucho de la zona donde se encuentre la vivienda. En buena parte del interior peninsular, ciudades como Madrid, Zaragoza o Salamanca siguen registrando una diferencia importante entre las temperaturas del día y de la madrugada. En estos lugares, ventilar durante las primeras horas de la mañana continúa siendo una estrategia eficaz.

La situación cambia en buena parte del litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir, el valle del Ebro y muchas grandes ciudades, donde el calor apenas desaparece durante la noche. Allí, abrir las ventanas antes de tiempo puede introducir aire tan cálido como el que ya se encuentra dentro de casa.

La AEMET recomienda consultar cada día cuál será la temperatura mínima prevista. Normalmente se alcanza poco antes del amanecer, por lo que ese suele ser el momento más adecuado para ventilar.

El tipo de vivienda también marca la diferencia

No todas las casas responden igual al calor. Los áticos y las últimas plantas suelen acumular más temperatura debido a la radiación que recibe la cubierta del edificio, por lo que les cuesta mucho más enfriarse durante la noche.

En cambio, los pisos bajos y las primeras plantas parten habitualmente de una temperatura interior inferior, lo que hace que aprovechen mejor la ventilación cuando el exterior refresca.

Siempre que las condiciones lo permitan, la ventilación cruzada —abriendo ventanas situadas en extremos opuestos de la vivienda— continúa siendo la forma más eficaz de renovar el aire y reducir la temperatura interior.

Qué hacer para mantener la vivienda más fresca

Los expertos coinciden en que la mejor estrategia pasa por adaptar la rutina diaria a las condiciones meteorológicas.

Lo más recomendable es aprovechar el momento en el que la temperatura exterior alcanza su mínimo, normalmente entre las siete y las ocho de la mañana, para ventilar la vivienda durante un corto periodo de tiempo. Después conviene volver a cerrar ventanas, bajar persianas y toldos antes de que el sol empiece a calentar con intensidad.

A estas medidas pueden añadirse otras soluciones sencillas, como orientar un ventilador hacia el exterior para expulsar el aire caliente acumulado, humedecer ligeramente las cortinas o aplicar sistemas que reduzcan la radiación solar sobre los cristales, como el tradicional blanc de Meudon.

Ninguna de estas medidas hará desaparecer las noches cada vez más cálidas del verano, pero sí pueden contribuir a mantener una temperatura más agradable en el interior de la vivienda y facilitar el descanso durante los episodios de calor extremo.

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