Cómo limpiar el cajetín de la lavadora con una solución casera
¡Es muy fácil!
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Cuando hablamos de limpiar la lavadora, en la gran mayoría de casos nos centramos en la goma y en el tambor, pero nos olvidamos por completo del cajetín. Y es un gran error porque es donde ponemos el detergente y el suavizante en cada colada, de forma que con el paso del tiempo se pueden acumular en él una gran cantidad de bacterias. ¿Qué ocurre si no lo limpiamos? La lavadora no funcionará de forma adecuada y, por lo tanto, la ropa no se lavará bien.
Por suerte, limpiar el cajetín de la lavadora es mucho más fácil de lo que parece. Prácticamente todos son extraíbles, aunque conviene consultar el libro de instrucciones para extraerlo de forma segura y sin romperlo.
Cajetín
Una vez hemos extraído el cajetín de la lavadora, el siguiente paso consiste en ponerlo a remojo en el fregadero. Tenemos que sumergirlo en una solución casera de dos tazas de vinagre blanco y agua caliente, y dejarlo durante media hora.
Una vez transcurrido el tiempo, con un cepillo de dientes limpiamos muy bien todas las piezas y compartimentos del cajetín. Si utilizamos detergentes y suavizantes industriales, es muy probable que tenga manchas ennegrecidas o blanquecinas.
Superficie
Una vez hemos extraído el cajetín, mientras está a remojo, podemos aprovechar parea limpiar la superficie. Es la parte de la lavadora a la que menos atención se presta, y es un error muy grande. Si nunca hemos limpiado esta zona, es muy probable que haya manchas verdosas, amarillas o negras. De ser así, es un claro indicativo del crecimiento de bacterias y gérmenes.
En un barreño tenemos que preparar una solución casera con un litro de agua tibia y 20 mililitros de lejía. Cuando la tengamos lista, humedecemos un trapo en ella y empezamos a limpiar el interior del recoveco del cajetín. Podemos ayudarnos con un cepillo de dientes para acceder a todas las zonas.
Para terminar, enjuagamos el trapo en agua caliente y lo volvemos a pasar para retirar todos los restos de detergente y suavizante. Y, por último, secamos con un papel de cocina o paño.
Como puedes comprobar, el proceso no es nada complicado. Conviene que lo repitas una vez al mes para evitar que se acumulen microorganismos en el cajetín y sacar el máximo rendimiento a la lavadora. Sólo necesitas vinagre blanco, lejía y agua.
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