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Los bomberos coinciden y avisan a la población: «Si hay un incendio en tu edificio, lo recomendable es no huir hacia los pisos superiores»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Ante un incendio en un edificio de varias plantas, el instinto de mucha gente es alejarse del fuego subiendo hacia arriba, como si la distancia vertical garantizara algo de seguridad frente a las llamas. Los cuerpos de bomberos, sin embargo, llevan años insistiendo en que ese impulso, por lógico que parezca, es exactamente lo contrario de lo que hay que hacer.

Su recomendación, repetida en cada campaña de seguridad contra incendios, es clara: si se produce un incendio en el edificio, lo recomendable es no huir hacia los pisos superiores, sino evaluar la situación según dónde se encuentre el fuego y actuar en consecuencia, siempre buscando la salida hacia la calle o refugiándose en un punto seguro sin ganar altura de forma innecesaria.

¿Por qué subir es precisamente lo que no hay que hacer si se incendia un edificio?

La explicación tiene una base física muy sencilla de entender. Cuando el aire se calienta, se dilata, se vuelve menos denso y asciende de forma natural, arrastrando consigo el humo, los gases de combustión y las partículas incandescentes.

En un edificio, esa corriente ascendente encuentra en las escaleras, los huecos de ascensor y los conductos de ventilación auténticas chimeneas naturales por las que el calor y el humo suben mucho más rápido de lo que cualquier persona podría subir corriendo.

A este fenómeno se le llama efecto chimenea, y explica por qué la velocidad de propagación vertical de un incendio supera con creces a la horizontal.

El resultado práctico es que quien decide subir para alejarse del fuego puede terminar encontrándose de frente con el humo y los gases más concentrados, exactamente en la dirección en la que se están moviendo con más fuerza y rapidez, quedando atrapado en una zona sin salida en lugar de haber ganado tiempo o seguridad.

¿Qué hay que hacer, según dónde se encuentre realmente el fuego?

Los bomberos distinguen varios escenarios según la ubicación del incendio. Si el fuego está en la propia vivienda y todavía es posible salir, lo prioritario es avisar a quienes estén dentro, llamar al 112, cerrar puertas y ventanas a su paso para frenar la propagación.

En este mismo sentido, lo ideal sería abandonar el edificio sin usar nunca el ascensor ni subir a pisos superiores.

Si el incendio se ha declarado en un piso inferior al propio, la recomendación cambia por completo: lo más seguro suele ser quedarse dentro de la vivienda, cerrar bien puertas y ventanas, sellar las rendijas con paños o toallas mojadas y esperar instrucciones de los servicios de emergencia, en lugar de intentar bajar a través de una zona ya afectada por el humo.

Si, en cambio, el fuego está en un piso superior y la escalera de evacuación se encuentra despejada, sí es posible bajar con seguridad, cerrando la puerta de la vivienda sin llave al salir para no entorpecer el paso de los bomberos.

¿Qué hay que hacer si uno queda atrapado dentro de la vivienda?

Cuando no es posible salir en ningún sentido, los bomberos recomiendan dirigirse a la habitación más alejada del fuego y cerrar todas las puertas que separen esa estancia del resto de la vivienda.

Si hay humo en el ambiente, conviene desplazarse a gatas y taparse la boca y la nariz, ya que el aire más respirable siempre se encuentra cerca del suelo.

Como se mencionó arriba, sellar las rendijas de las puertas con mantas o toallas mojadas ayuda a frenar la entrada de humo, y comunicarse desde una ventana o un balcón, haciéndose visible para los equipos de rescate, aumenta considerablemente las posibilidades de ser localizado a tiempo.

Un recordatorio con consecuencias reales: lo que ocurrió en Valencia hace dos años

Estas recomendaciones están lejos de ser una cuestión teórica. El incendio del edificio de Campanar, en Valencia, el 22 de febrero de 2024, mostró hasta qué punto un fuego puede propagarse por un inmueble en cuestión de minutos.

Las llamas comenzaron en una vivienda de las plantas superiores de un bloque de 14 plantas y, en aproximadamente una hora, habían devastado las dos torres del complejo, con 138 viviendas. El balance final fue de 10 fallecidos y 15 heridos.

Los expertos señalaron entonces varios factores detrás de aquella propagación extraordinariamente rápida. Entre ellos estaba la fachada ventilada del edificio, cuyo diseño podía favorecer un efecto chimenea al crear un espacio por el que el aire caliente ascendía y alimentaba el fuego.

Por eso, ante un incendio, la decisión de subir o desplazarse por las zonas comunes no debe tomarse por puro instinto: la prioridad es seguir las instrucciones de los servicios de emergencia y evitar quedar expuesto a una vía de evacuación que el fuego o el humo puedan convertir en una trampa.