Albert Bandura, psicólogo: «Las personas que creen que pueden cambiar su vida suelen tener más éxito, mejor salud y mayor bienestar»
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Albert Bandura está considerado como una de las figuras más relevantes de la historia de la psicología, conocido por desarrollar la teoría del aprendizaje social y por introducir conceptos fundamentales como la autoeficacia. Tras finalizar sus estudios universitarios, recibió una oferta para incorporarse como profesor a la Universidad de Stanford, institución con la que permanecería relacionado durante prácticamente toda su trayectoria profesional.
Durante sus primeros años compaginó la docencia con la investigación, centrando buena parte de su trabajo en las conductas agresivas durante la adolescencia. Analizó especialmente la capacidad de las personas para aprender mediante la imitación, así como la influencia de los castigos y los refuerzos. Una de las aportaciones más conocidas de Albert Bandura es la teoría del aprendizaje social. Según este planteamiento, el aprendizaje constituye un proceso cognitivo que tiene lugar dentro de un contexto social y que se puede desarrollar mediante la observación, la instrucción directa y el reforzamiento.
«Las personas que creen que pueden cambiar su vida suelen tener más éxito, mejor salud y mayor bienestar»
Para Bandura, las personas que consideran que tienen recursos suficientes para superar las dificultades suelen enfrentarse a los problemas de una manera diferente. En lugar de interpretar los obstáculos como amenazas insuperables, tienden a verlos como desafíos que pueden abordar con esfuerzo, aprendizaje y perseverancia. Una de las grandes aportaciones del psicólogo canadiense fue mostrar que las creencias no son simples pensamientos pasajeros, sino que pueden convertirse en un factor determinante a la hora de afrontar decisiones, dificultades y cambios.
Bandura explicó en la Encyclopedia of Human Behavior que «las personas con una gran confianza en sus capacidades abordan las tareas difíciles como retos que hay que superar, en lugar de como amenazas que hay que evitar». Esa idea resume la base de su teoría: lo que un individuo cree sobre sí mismo determina cómo piensa, siente y actúa. Cuando esa confianza es firme, la persona tiende a involucrarse más, afronta mejor los errores y adapta su nivel de esfuerzo a las exigencias de cada situación. Así, cada experiencia puede convertirse en una oportunidad para adquirir nuevos aprendizajes y fortalecer la confianza en sus propias capacidades.
Según el psicólogo canadiense, la confianza de una persona en sus propias capacidades no surge de forma automática, sino que se desarrolla y se modifica a partir de cuatro fuentes principales:
- La primera fuente son las experiencias de éxito. Cuando una persona logra solucionar un problema o alcanzar un objetivo aumenta la confianza que tiene en sus propias capacidades. De ahí la importancia de conseguir pequeños avances para mantener la motivación y continuar avanzando.
- En segundo lugar, observar cómo otra persona logra superar una situación complicada puede reforzar la idea de que nosotros también podemos de hacerlo. Bandura denominó a este fenómeno experiencias vicarias.
- Las palabras de los demás también son determinantes. Recibir el apoyo de una persona en la que confiamos y escuchar que tenemos las habilidades necesarias para afrontar las adversidades puede fortalecer nuestra seguridad.
- Finalmente, el estado tanto físico como mental y emocional juegan un papel clave. El psicólogo explicó que la activación fisiológica que aparece ante situaciones que se perciben como amenazantes se puede interpretar como una señal de vulnerabilidad, disminuyendo la percepción de autoeficacia. Por este motivo, aprender a gestionar el estrés, los nervios o la ansiedad ayuda a mantener la confianza.
Autoeficacia
La autoeficacia es un concepto desarrollado por Albert Bandura. En 1986, el investigador presentó su Teoría del Aprendizaje Social, posteriormente vinculada al aprendizaje cognitivo social, centrada en la forma en que las personas regulan su motivación y sus acciones. Esta teoría contempla tres tipos de expectativas: las expectativas de situación-resultado, las expectativas de acción-resultado y la autoeficacia percibida. En este caso, nos centraremos en esta última.
La autoeficacia hace referencia a las creencias que una persona tiene sobre sus propias capacidades para afrontar las diferentes situaciones que se presentan en el camino de la vida. Aunque guarda relación con la autoestima, ambos conceptos no son exactamente iguales. La autoestima está relacionada con cómo nos valoramos y con lo que pensamos acerca de quiénes somos, mientras que la autoeficacia se refiere a lo que creemos que somos capaces de hacer y conseguir cuando nos proponemos alcanzar un determinado objetivo.
En este contexto, las personas suelen estar más motivadas cuando consideran que sus acciones pueden dar buenos resultado y confían en tener las capacidades necesarias para controlar y dirigir su comportamiento. Bandura asegura que la autoeficacia puede tener efectos a nivel cognitivo, afectivo y motivacional y, además, reducir los niveles de estrés y ansiedad.
En definitiva, la gran contribución del psicólogo canadiense fue poner el foco en la relación entre pensamiento, conducta y entorno. Para él, las personas no son simples receptoras de lo que ocurre a su alrededor: también pueden influir en sus circunstancias mediante sus decisiones y comportamientos.