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La acertada reflexión de Miguel de Unamuno, escritor español: «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual»

La envidia es un sentimiento casi siempre relacionado con lo deseamos, por lo que siempre ha existido sin importar las épocas. Y a ella hizo alusión Miguel de Unamuno en una frase que dejó escrita hace más de un siglo y en la que de forma profunda resumió su visión al respecto: «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual».

La reflexión aparece en Del sentimiento trágico de la vida, uno de sus grandes textos filosóficos. Unamuno no estaba comparando literalmente la falta de alimento con sentir envidia. El pasaje habla de otra de sus grandes preocupaciones: el deseo de permanecer, de ser recordado y de no desaparecer del todo después de la muerte. Ahí es donde entra ese «hambre espiritual» que, a diferencia de una necesidad física, resulta mucho más difícil de satisfacer.

La acertada reflexión de Miguel de Unamuno sobre la envidia

Para entender la frase hay que mirar unas líneas más allá de la cita. Unamuno estaba hablando de la necesidad humana de sobrevivir y de cómo esa necesidad no terminaba necesariamente con mantenernos vivos sino que también queríamos dejar algo atrás.  El escritor llevaba este razonamiento al terreno del reconocimiento. Al ser humano no siempre le basta con existir: quiere permanecer de alguna forma en los demás, ocupar un lugar en su memoria y evitar caer en el olvido.

En ese punto introducía un ejemplo conocido por prácticamente todos: Caín y Abel. Unamuno interpretaba el conflicto entre los dos hermanos como algo que va más allá de una disputa material. No luchaban por conseguir alimento. En su lectura del relato bíblico aparece una pelea por algo que no puede tocarse: el reconocimiento y la permanencia. Por eso utiliza la palabra «hambre». El hambre física tiene una solución evidente: comer. La otra puede acompañarnos incluso cuando nuestras necesidades materiales están cubiertas. Siempre puede existir alguien más reconocido, admirado o recordado. Y siempre podemos mirar aquello que ha conseguido y preguntarnos por qué nosotros no.

Quién fue Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno y Jugo nació en Bilbao en 1864 y su vida terminó en Salamanca en 1936. Fue escritor, filósofo, profesor y una de las figuras más importantes de la Generación del 98. Su producción fue enorme y muy variada. Escribió novelas, ensayos, poesía y teatro, mientras desarrollaba también una intensa actividad académica y política. Buena parte de su trayectoria quedó vinculada a la Universidad de Salamanca. Allí ocupó la cátedra de Griego y llegó a ser rector, aunque sus enfrentamientos políticos provocaron que fuera apartado del cargo en diferentes momentos. Además, fue diputado por Salamanca durante la Segunda República.

Su pensamiento estuvo marcado por preguntas que no admitían respuestas fáciles. La muerte, Dios, la fe, la razón y el deseo de seguir existiendo aparecen continuamente en sus páginas. Del sentimiento trágico de la vida reúne buena parte de esas preocupaciones. Sus capítulos comenzaron a publicarse por entregas y posteriormente aparecieron reunidos en un volumen en 1913.

La envidia volvió a aparecer en otra conocida obra de Unamuno

Caín y Abel no fueron una referencia pasajera para el escritor español ya que unos años después volvió sobre ellos en Abel Sánchez, novela publicada en 1917 y construida alrededor de la relación entre Joaquín Monegro y Abel Sánchez. La envidia ocupaba aquí un lugar central ya que Joaquín vive atormentado por Abel y por la facilidad con la que éste parece conseguir reconocimiento y afecto. El problema termina creciendo hasta condicionar buena parte de su existencia. Unamuno llevaba así a la ficción una cuestión que ya había abordado desde la filosofía.

En la actualidad, más de un siglo después es difícil no encontrar situaciones en las que aquella reflexión siga teniendo sentido. Hoy basta con abrir una red social para contemplar los éxitos profesionales, viajes, casas o relaciones de cientos de personas. Eso no significa que Unamuno estuviera anticipando Instagram o TikTok. Pero la comparación que alimenta la envidia sigue funcionando de una manera bastante reconocible: lo que posee otra persona puede hacernos sentir que aquello que tenemos nosotros no es suficiente.

Otras frases célebres de Miguel de Unamuno

La envidia fue sólo una de las cuestiones que ocuparon al escritor. Estas son otras reflexiones vinculadas a algunos de los grandes temas de su obra:

Detrás de muchas de ellas aparece el mismo Unamuno que escribió sobre aquella «hambre espiritual»: un autor preocupado por qué hacemos con nuestra vida, qué queda después de ella y hasta qué punto necesitamos de los demás para sentir que nuestra existencia importa.