Cultura

¿Quién es ‘La Chata’, protagonista del cuadro de Sorolla encontrado en el Palacio de Liria?

'La Chata' fue hija, nieta y hermana de Reyes, ella misma pudo reinar al ostentar durante años el título de Princesa de Asturias

Hija de Isabel II, hermana de Alfonso XII y tía de Alfonso XIII, salió al exilio a Francia cuando se proclama la Segunda República

Isabel de Borbón, La Chata, conocida así por la forma de su nariz, está siendo noticia durante estas jornadas. La Policía Nacional ha recuperado un retrato (1908) que Sorolla pintó a la hija de la reina Isabel II y hermana de Alfonso XII, una obra que estaba en las entrañas del Palacio de Liria, el inmueble noble de la familia Alba en Madrid, cerca de la Plaza de España. Es paradójico, ciertamente, ya que La Chata vivía muy cerca de los Alba, concretamente en el Palacio de Quintana, en la zona de Argüelles.

Se perdió la pista de la obra en los años 70, perteneció a la desaparecida Sociedad Española de Amigos del Arte y forma parte del Patrimonio Cultural del Estado. La investigación de los agentes comenzó tras la celebración de la exposición promovida por la Casa de Alba, La moda de la Casa de Alba, en 2023 y se cierra ahora con la devolución de la obra a los fondos estatales.

Una manola azul

La Chata es un personaje apasionante de la historia decimonónica de nuestro país. Primogénita de Isabel II, ostentó durante muchos años el título de Princesa de Asturias, ya que el matrimonio con Francisco de Asis no lograba concebir un varón. Finalmente, como ya sabemos, nacería el futuro Alfonso XII en 1885. De carácter, conocedora del protocolo de la Corte, pero también una gran aficionada a las tradiciones más castizas de Madrid, siendo habitual verla en toros y verbenas. «La dama de las romerías, los toros, las verbenas y manola de sangre azul», decían de La Chata los periódicos del S. XIX.

Era una apasionada de los toros e iba a la Plaza de Las Ventas muy a menudo. Su carruaje era uno de los más conocidos, tomaba velocidad por la Gran Vía, la Cibeles y la calle Alcalá de Madrid para no llegar tarde a la Feria de San Isidro.

Amante de la feria de San Isidro

Incluyo de aquella pasión suya por la tauromaquia dio lugar al Romance de la Infanta Isabel, de Rafael Duyos, poeta español de la Generación del 36: «Doña Isabel de Borbón, tras la regia baranda de su palco, bulle, ríe, palmotea y hasta jalea en voz baja, rompiendo el protocolo más de un ¡olé! se le escapa con acento chispero».

Esa devoción por los toros ha sido, por cierto, heredada por otras figuras de la Casa Borbón, como María de las Mercedes, madre de Juan Carlos I y fan absoluta de Curro Romero; la infanta Elena o la hija de ésta, Victoria Federica. A La Chata le gustaba el arte del toreo de Vicente Pastor, El Gallo, Juan Belmonte y Machaquito.

El apoyo de los miembros de la Casa Real a las corridas de toros siempre ha aportado relumbrón a la fiesta española. Tal como indicaba Juan Manuel Albendea, ex presidente de la Comisión de cultural del Congreso de los Diputados y crítico taurino, «la historia de los toros no se puede escribir sin su relación con la Corona de España, cuando ha apoyado la fiesta, ésta ha alcanzado su máximo esplendor». Más allá de los toros, La Chata estaba muy interesada en las artes y la cultura en general. Era frecuente que acudiera a las tertulias de los cafés madrileños y también coleccionaba fotografía, y contribuyó de manera activa en labores de beneficencia.

Dos exilios a Francia

Isabel de Borbón y Borbón, La Chata, junto a su madre Isabel II (1852), por Francisco Javier Winterhalter. @ Palacio Real

Vivió el reinado de su madre en primera persona, esa corte isabelina siempre llena de intrigas y, sobre todo, inestabilidad. Tuvieron que marcharse a Francia, estableciéndose en París, tras el éxito de la Revolución Gloriosa en 1868. Ese mismo año, obligada por intereses de Estado, La Chata se casó con su primo Cayetano de Borbón, que agobiado por su enfermedad mental, se suicidó poco después de la boda.

Relata María José Rubio en su libro biográfico La Chata, la infanta Isabel de Borbón y la Corona Española, que fue un personaje clave para que se diera la Restauración de su hermano Alfonso XII en España y regresó con él a Madrid en 1875. «Fue una de las grandes renovadoras del pensamiento monárquico, ella fue dos veces Princesa de Asturias y podría haber sido reina. Nace en plenas guerras carlistas y le pusieron el mote de La Araneja, como La Beltraneja, naciendo con ese cuestionamiento de paternidad», detalla.

Precisamente al Rey, a su hermano menor, vio morir de manera trágica en 1885, convirtiéndose en uno de los mayores apoyos de su cuñada, la reina regente María Cristina de Habsburgo, y participó de manera activa en la educación de su sobrino, Alfonso XIII.

Era La Chata quien más reñía al Rey por sus hábitos de vividor, ya que pasó a estar al servicio de su reinado hasta el día de su muerte. Falleció en París en 1931, con casi 80 años de edad. Enferma y con muy poca movilidad salió de España tras el derrocamiento de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República.