Aphex Twin deja estupefacto al público del Primavera Sound en su primera jornada
El hilo argumental de un festival de heterodoxia estricta como el Primavera Sound hace que las crónicas sean montañas rusas donde caben nombres tan antagónicos como los veteranos metaleros Slayer, el arquitecto sintético Aphex Twin o la exquisita poesía de la rapera Kate Tempest.
Tempest, participa por partida doble en esta edición del Primavera, tras su paso ayer por la Sala Apolo, y hoy en el escenario Adidas del recinto del Fórum, epicentro del festival durante los tres días grandes.
Esta británica treintañera, que ejerce de predicadora tenebrosa tiene un pulso lírico insuperable, sus trabajos de spokenword resultan arrebatadores de pura contundencia, como demuestran «Grubby» o «Breaks» por citar algunos de las composiciones que recoge «Let Them Eat Chaos», y que ha desgranado hoy en Barcelona.
Tempest, que ha tenido un momento de recuerdo para el atentado de Mánchester al principio de su actuación, se pregunta, y cuestiona en su relato, si sabemos lo qué significa estar vivo, intenta, dice, comprender cada sonido de su alrededor.
Una forma de frasear tan directa, que recuerda por momentos al dark wave de Anne Clark, aunque mezclado con bases de old school y hip hop conceptual.
Fuera de la sutilezas, los veteranos Slayer de Tom Araya y Kerry King han venido a la capital catalana a celebrar su particular akelarre, en un entorno, el de la música alternativa, que a priori no le es muy favorable, pero en el que sus años de veteranía les ha permitido desenvolverse sin problemas ante un público que mayoritariamente les miraba con recelo.
Pablo Iglesias, Marta Ferrusola, Belén Estebán en el concierto de Aphex Twin
Esta formación canónica del black metal no han defraudado a su corte y ha servido de introducción a otra bestia sonora, en este caso de la electrónica Richard James, alias Aphex Twin, que en el gigantesco escenario Heineken ha exhibido esa vena ciclotímica que provoca siempre perplejidad a quienes se acercan a él en una de sus sesiones, que impiden moverte a tus anchas, rompiendo cualquier expectativa de baile plácido.
Distorsión, catacumbas industriales y tormentas sonoras, un discurso que el hierático James ha ido temperando en pequeñas dosis para hacerlo más maleable, incluso ha llegado a sonar en algunos instantes como deep disco, pero nunca lo suficiente para poder dominarlo.
Aphex Twin provoca siempre estupor, que se refleja en las caras de los espectadores, incapaces de realizar una digestión apropiada de sus deformidades musicales, que funcionan como un péndulo en el que el oído nunca se siente cómodo.
Juega además con las caras de pasmo de sus seguidores, grabados y distorsionados en las grandes pantallas laterales del escenario, donde también ha dejado un espacio para otras realidades paralelas: Marta Ferrusola, Belén Esteban, Chiquito de la Calzada, Jordi Hurtado, Pablo Iglesias… pura cultura popular.
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