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Christopher Nolan llevaba 20 años esperando para rodar la escena más importante de La Odisea: «Pensé mucho en cómo representarla»

Desde que estuvo en la producción de la película Troya, que luego rechazó, no ha parado de pensar en ella

En este tiempo el director británico ha dirigido nada más y nada menos que nueve películas

Además, quería rodarla íntegramente en IMAX 70 mm con todas las complicaciones que supone

  • Carmen Fernández Etreros
  • Carmen Fernández Etreros es licenciada Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y en la actualidad redactora de la sección de Series en Okdiario. Como periodista ha colaborado con numerosos medios de comunicación como el diario ABC, Informativos Telecinco o la Gaceta Complutense. Ha trabajado también en el sector editorial como redactora, correctora y editora. Autora de las novelas gráficas de la editorial Oberon 'Galdós, un escritor en Madrid' y 'Emilia, de la oscuridad a la luz'.

La película de moda este verano es La Odisea de Christopher Nolan que se ha convertido en todo un éxito en la taquilla, ya que por ahora ha recaudado 758,1 millones de dólares y se ha convertido en la cuarta película más taquillera de 2026. Una película ambiciosa que ha contado con un presupuesto de 250 millones y que se convirtió en una obsesión para el director británico que quería rodarla íntegramente en IMAX 70 mm con todas las complicaciones que supone. Además el director quería aprovechar la película para hacer realidad su sueño de rodar la escena del caballo de Troya que llevaba veinte años en su cabeza. En 2004 Nolan había sido contratado por Warner Bros. para dirigir Troya protagonizada por Brad Pitt, pero acabó apartándose de la producción cuando Wolfgang Petersen desarrolló el proyecto. Veinte años después el rodaje de La Odisea le ha dado la oportunidad a Nolan de rodar esta escena.

Cualquiera que haya visto esta escena se da cuenta de su complejidad tanto a la hora de crear ese majestuoso caballo encabritado como en la forma de recrear la claustrofobia de los soldados que se han escondido dentro para entrar en la ciudad y sorprender a los soldados troyanos in fraganti. La estatua del caballo mide unos 10 metros y medio de altura y pesa cerca de 4.000 kilos lo que complicaba la forma de arrastrarlo por la arena de los soldados. Además, para el rodaje de los planos dentro del caballo tanto Christopher Nolan como el director de fotografía Hoyte van Hoytema se metieron junto a Matt Damon y todos los soldados dentro de la estructura sin un plano cerrado de ensayo previo para crear ese ambiente asfixiante.

‘La Odisea’ (Universal Pictures).

Veinte años para pensar en una escena

El director Christopher Nolan explicó en una entrevista en The Independent cómo surgió este proyecto: «Después de Oppenheimer, una película mucho más exitosa de lo que jamás imaginamos, surgió una oportunidad. Tienes la oportunidad de hacer algo que de otro modo no harías. Y así, la escala de La Odisea, y todo lo que eso requeriría, de repente se hizo posible».

«Cuando estuve a punto de dirigir Troya, pensé mucho en el caballo de Troya y en cómo representarlo para que resultara creíble», explicó también el director. «Llevo veinte años con la imagen de ese caballo hundiéndose en la arena», confesó Nolan en ese momento.

También en esta entrevista el director británico explicó la dificultad que suponía para el rodaje las escenas en barco: «Cuando escribía el guion, cada vez que incluía una escena en un barco pensaba: ‘Uf, ¿de verdad tenemos que estar en barcos?’. Porque sé lo que implica filmar en alta mar. Y me respondían: ‘Bueno, es La Odisea, así que sí’. Tener una embarcación antigua, construida con esas especificaciones, donde todo es de madera, y salir al mar con el elenco y el equipo fue un gran desafío».

Si la película cuenta los problemas y dificultades que tuvo Odiseo para regresar a Troya, el rodaje también según sus propias palabras supuso un gran desafío para el director británico y todo su equipo.

Imagen de la película ‘La Odisea’ de Christopher Nolan (Universal Pictures).

Una carrera cinematográfica fulgurante desde Troya

Después de salirse de la producción de Troya, el director británico ha dirigido nada más y nada menos que nueve películas, entre ellas la trilogía de El caballero de la noche (2005-2012), Origen (2010), Interestelar (2014), Dunkerque (2017), Tenet (2020) y Oppenheimer (2023). En estos veinte años el director ha ido experimentando su técnica cinematográfica para lograr lo que hemos podido finalmente ver en La Odisea.

Por ejemplo, en cuanto a innovaciones técnicas, ha aplicado la tecnología IMAX total de Dunkerque y Oppenheimer unida al rodaje en el enorme formato IMAX de 70 mm que utilizó en escenas sueltas en El caballero oscuro y que ahora ha aplicado en toda la película.

Además, tal como había hecho en películas bélicas como Dunkerque, Nolan ha intentado evitar el exceso de efectos digitales en esta película y ha apostado por entornos reales y marionetas gigantescas en cuevas físicas como en las escenas del enorme cíclope.

También ha intentado jugar con el tiempo y con el concepto de fragmentos de memoria como en películas como Memento y Tenet. Incluso se puede ver una reflexión sobre la destrucción y la culpa colectiva de Odiseo tras el asalto a Troya y los desmanes de sus soldados que recuerda a la del creador de armas J. Robert Oppenheimer.

Hablar de un director como Christopher Nolan siempre ha supuesto reflexionar sobre su forma diferente de afrontar los rodajes como nuevos retos y su obsesión por innovar y mejorar la calidad de sus películas. Está claro que con esta película, aunque también ha tenido sus críticas por su rigor histórico, ha apostado por crear algo grande, nuevo y único.