Harrison Ford dejó una frase que explica su éxito en Hollywood: «No me considero una estrella; me considero un contador de historias que ha tenido una suerte extraordinaria»
El actor que dio vida a Han Solo e Indiana Jones siempre ha restado importancia a la fama

Durante décadas, Harrison Ford ha sido uno de los rostros más reconocibles de Hollywood, pero él mismo ha tratado de mantenerse alejado de la imagen de estrella que acompaña a algunos de sus personajes más famosos. El actor ha defendido en distintas entrevistas que su profesión tiene mucho más que ver con contar historias que con la fama. Una filosofía que puede resumirse en una frase especialmente reveladora. «No me considero una estrella; me considero un contador de historias que ha tenido una suerte extraordinaria.
Una carrera que cambió por completo
La trayectoria de Harrison Ford no comenzó con el éxito inmediato que muchos podrían imaginar. Antes de convertirse en uno de los grandes protagonistas del cine estadounidense, trabajó durante años en papeles secundarios y llegó incluso a ganarse la vida como carpintero. Su gran oportunidad llegó cuando George Lucas contó con él para American Graffiti, estrenada en 1973.
Cuatro años después, todo cambió. Ford interpretó a Han Solo en Star Wars, un personaje que lo convirtió en una estrella internacional y que marcaría para siempre su carrera. Poco después llegó Indiana Jones en En busca del arca perdida, dirigida por Steven Spielberg y estrenada en 1981. Distintas páginas de cine señalan que aquella película redefinió el cine de aventuras y consolidó a Harrison Ford como uno de sus grandes protagonistas.
«Soy un contador de historias»
Pese a esa trayectoria, Harrison Ford nunca ha parecido especialmente interesado en presentarse como una celebridad. En una entrevista, el actor explicó que se ve como parte de un grupo de profesionales que trabajan juntos para contar historias y se definió como un assistant storyteller, es decir, un ayudante o colaborador del narrador.
La suerte también cuenta
Harrison Ford tampoco ha ocultado que considera la suerte un elemento fundamental de su carrera. Su trayectoria estuvo marcada por oportunidades que llegaron en momentos decisivos, desde el encuentro profesional con George Lucas hasta la posibilidad de interpretar dos personajes que terminarían formando parte de la historia del cine, como lo son Han Solo e Indiana Jones.
La frase resume así una manera de entender una carrera extraordinaria sin reducirla únicamente a la fama, ya que Harrison Ford no pone el foco en ser una estrella, sino en el privilegio de poder contar historias. Y después de más de cinco décadas delante de las cámaras, esa filosofía ayuda a comprender por qué sus personajes han terminado siendo mucho más conocidos que la propia imagen que el actor tiene de sí mismo.