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CONSEJOS

Si haces esto antes de ponerte protector solar, lo estás haciendo bien: el gesto que mejora su eficacia y protege mejor tu piel

En verano es muy importante protegerse la piel antes de tomar el sol

Es importante agitar la crema antes de aplicarla en cualquier zona

Hay distintos productos y es fundamental usarlos en el orden correcto

Hay gestos que incorporamos a nuestra rutina diaria casi sin darnos cuenta. Uno de ellos es agitar el protector solar antes de aplicarlo. Cogemos el envase, lo movemos varias veces y, casi de forma automática, comenzamos a extender el producto por brazos, piernas, rostro o escote. Pero, ¿por qué recomiendan hacerlo algunos fabricantes? ¡Nosotros tenemos la información!

La respuesta depende de la formulación concreta del protector solar. En determinados productos, especialmente en algunas fórmulas líquidas o aquellas que contienen partículas que pueden separarse durante el almacenamiento, agitar el envase antes de utilizarlo ayuda a redistribuir sus componentes. Por eso, cuando el fabricante incluye la indicación de agitar el producto, conviene tomarla en serio.

La explicación está relacionada con uno de los elementos fundamentales de cualquier fotoprotector: los filtros solares. Su función es reducir la cantidad de radiación ultravioleta que alcanza la piel.

La importancia de los filtros solares

Los protectores solares pueden incorporar diferentes tipos de filtros. Entre los más conocidos están los filtros orgánicos, que absorben la radiación ultravioleta y transforman esa energía principalmente en calor, y los filtros minerales o inorgánicos, entre ellos el óxido de zinc y el dióxido de titanio.

No todos los filtros actúan exactamente de la misma manera ni proporcionan protección frente a las mismas longitudes de onda. Por este motivo, las fórmulas suelen combinar distintos filtros para conseguir una protección de amplio espectro frente a la radiación UVA y UVB.

Unos modelos aplicándose crema. (Foto: Okdiario)

La radiación UVB está especialmente relacionada con las quemaduras solares y con determinados daños directos en el ADN de las células. Los UVA, por su parte, penetran más profundamente en la piel y están relacionados, entre otros efectos, con el fotoenvejecimiento y el daño celular.

Todo esto conduce a una cuestión muy sencilla: para que un protector solar cumpla correctamente la función para la que ha sido formulado, es importante utilizarlo siguiendo las instrucciones del fabricante y aplicarlo de forma adecuada.

Agitar es un gesto necesario

Cuando un envase indica expresamente «agitar antes de usar», esa indicación responde a las características de su formulación. Con el tiempo, determinados componentes pueden separarse dentro del producto o depositarse en el fondo del envase.

Agitar el recipiente permite volver a distribuir los componentes de la fórmula antes de su aplicación. No se trata simplemente de conseguir que el protector tenga una textura más homogénea porque sí. El objetivo es que el producto se encuentre en las condiciones previstas por el fabricante cuando se aplica sobre la piel.

Eso sí, hay una precisión importante: no todos los protectores solares necesitan agitarse. La recomendación depende de la formulación. Por eso, lo más fiable es comprobar siempre las instrucciones que aparecen en el propio envase.

Aplicarlo bien es muy importante

Agitar el envase es importante, no es una recomendación casual. Uno de los errores más habituales consiste en utilizar menos producto del necesario. Un protector solar puede tener un determinado factor de protección en las condiciones establecidas para su ensayo, pero utilizar una cantidad insuficiente puede reducir el nivel de protección que realmente se obtiene sobre la piel.

También es importante prestar atención a las zonas que suelen quedar olvidadas. Orejas, cuello, empeines, manos o la línea del cabello pueden recibir radiación solar y, sin embargo, no siempre reciben la misma atención que el rostro, los brazos o las piernas.

Cuidado con el calor

Durante los meses de verano existe también otro aspecto al que no siempre prestamos atención: cómo conservamos el protector solar. Dejar el envase durante mucho tiempo expuesto directamente al sol o sometido a temperaturas muy elevadas no es una buena práctica.

La recomendación más prudente es seguir las condiciones de conservación indicadas por el fabricante y evitar situaciones de calor extremo. Un protector solar no debería convertirse en un producto que pasa horas olvidado al sol junto a la piscina, en la arena o dentro de un vehículo cerrado.

Antes de utilizar un envase que lleva mucho tiempo abierto también merece la pena comprobar su aspecto, textura y olor. Si el producto presenta cambios llamativos respecto a su estado habitual, lo más sensato es no utilizarlo. Del mismo modo, hay que respetar la fecha de caducidad y, cuando corresponda, el periodo de uso recomendado después de abrirlo.

En definitiva, agitar el protector solar puede parecer un gesto insignificante, pero en aquellos productos en los que el fabricante lo recomienda tiene una razón concreta: ayudar a redistribuir los componentes de la fórmula antes de aplicarla. Son apenas unos segundos que pueden incorporarse fácilmente a la rutina de verano.