Parece Maldivas pero esta piscina natural de aguas turquesas y cañones naturales está oculta entre barrancos en España
Este embalse se encuentra ubicado cerca de uno de los pueblos más bonitos de España, entre imponentes barrancos
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En el interior de Valencia se encuentra un pequeño embalse que impresiona a todos aquellos que lo visitan debido a la belleza de sus aguas turquesas, que le convierten en la opción idónea para encontrar un respiro al calor. Custodiado por dos imponentes paredes verticales de 100 metros de altura, se esconde el conocido como Charco Azul.
Este es un embarcadero de aguas cristalinas ubicado en el pueblo de Chulilla, considerado como uno de los pueblos más bonitos de toda España. En este embalse el tiempo parece detenerse, dando rienda suelta a la calma y a la desconexión. Está ubicado en pleno Paraje Natural Municipal Los Calderones, y se ha convertido en una parada obligada si se visita Valencia en verano.
La ruta hasta el ‘Charco Azul’
Llegar hasta la piscina natural es fácil, cómodo y accesible. Es por ello que resulta habitual encontrarse con familias completas. Dado su espacio, este lugar es idóneo para realizar picnics con familia o amigos y disfrutar de una excursión divertida y refrescante ahora que suben las temperaturas.

La ruta local (SL 74) para llegar hasta el Charco Azul da comienzo en la plaza de la Baronía de Chulilla. Desde ahí, únicamente se deben seguir las indicaciones que nos llevarán por un paseo relajante de poco más de 2 horas, a través de un recorrido total de 3,6 kilómetros.
Aunque la ruta es sencilla y accesible para todos los públicos, hay que tener en cuenta que el desnivel de la ruta es de 220 metros, primero de bajada y posteriormente de subida. Es por ello que hay que tener presente que los más pequeños pueden precisar de ayuda en algún momento de la ruta.
El descenso hasta la piscina
Al comenzar la ruta, deberemos descender hasta el fondo del cañón del Turia. Esta parte será la que mayor grado de empinación tenga. A medida que nos acerquemos al río, debemos mantenernos en el sendero principal, dado que aparecerá ante nosotros una bifurcación de caminos.
Una vez lleguemos a orillas del río, nos encontraremos rodeados por un pequeño bosque de ribera, donde poder tomarnos un pequeño descanso y admirar la belleza de su naturaleza. Para proseguir, cruzaremos por una pasarela de madera hasta llegar a nuestro destino.
Cruzar los puentes colgantes para volver
El recorrido adquiere una forma circular, por lo que, una vez hayamos terminado de darnos un baño en las aguas cristalinas, podremos continuar la ruta hasta volver a nuestro punto de inicio. O bien podemos regresar sobre nuestros pasos, si es que preferimos aligerar la marcha para volver antes.
En cualquier caso, dado que esta se trata de una excursión relativamente corta, resulta fácil combinarla con otras excursiones en la zona y animarse a recorrer la conocida ruta de los Puentes Colgantes.