Comunidad Valenciana
VIOLENCIA EN LA SANIDAD VALENCIANA

El personal de un consultorio de Valencia se niega a trabajar tras ser agredidos: «Tenemos miedo»

El detonante ha sido una agresión por esclarecer después de producirse varios incidentes y amenazas al personal

Facultativos y sanitarios alegan ansiedad y estrés y han transmitido que "tenemos miedo"

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El Consultorio de Sanidad de La Coma, en la localidad valenciana de Paterna, ha tenido que cerrar sus puertas, después de que todo su personal haya pedido la baja tras la agresión sufrida por una sanitaria, según han confirmado fuentes sindicales a OKDIARIO.

Las bajas han sido solicitadas por trastornos de estrés y ansiedad. Y han sido trasladadas por los trabajadores a los sindicatos con expresiones como «esto es insoportable», «no podemos más» y, la más demoledora: «Tenemos miedo», siempre según las citadas fuentes, que han afirmado que en el trasfondo de enorme crisis se encuentra un enfrentamiento entre dos clanes de etnia gitana. Pero también señalan a la inacción de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Ximo Puig, que dirige Miguel Mínguez.

Para este jueves está prevista una reunión con el gerente del Departamento de Salud para esclarecer todo lo que rodea al detonante final de esta crisis, si bien, el vicesecretario general del Sindicato Médico CESM-CV Jesús Gil ha sido claro: «La culpa es de la Consejería de Sanidad. Conocían la situación hace un año y no han puesto soluciones».

Pánico en el consultorio

Más que miedo, pavor. Y más que pavor, pánico. esta es la situación que atraviesan los profesionales que cada día tiene que desarrollar su tarea profesional en el consultorio auxiliar de La Coma, un espacio marginal de la localidad valenciana, y un centro que atiende, según fuentes médicas, a unas 4.500 cartillas.

Los hechos aún son confusos. Pero según las fuentes consultadas, el detonante del cierre y éxodo de los profesionales ha sido la agresión a una sanitaria por parte de un paciente que tenía que someterse a una cura. Si bien está por confirmar que fuera física o verbal, porque los profesionales están tan atemorizados que no quieren hablar, según ha confirmado el presidente provincial de Sanidad de CSIF Fernando García, que ha estado en contacto con ellos este miércoles.

Los antecedentes

Los antecedentes no son mejores. Hace alrededor de un año, unos profesores trasladaron al centro a un menor al detectar que había sido objeto de unos supuestos malos tratos. El niño fue atendido, pero poco después se gestó una concentración ante las puertas de centro de salud. Buscaban al médico. Varias patrullas policiales tuvieron que acudir para evitar males mayores, según fuentes sindicales.

Esas mismas fuentes agregan que ante el consultorio han llegado a mostrarse armas de fuego, que las amenazas son constantes hacia los sanitarios y que les intimidan sin respeto.

Las reacciones

Este miércoles, Fernando García ha adelantado a OKDIARIO que CSIF no sólo va a reclamar en 24 horas que se implante seguridad, sino que además para solicitar formalmente la presencia de un mediador, ya sea un «patriarca» o un policía, para evitar un recrudecimiento aún mayor de las hostilidades hacia los médicos. Y va a exigir, además, que de una vez por todas la Consejería de Sanidad valenciana saque el Plan Estratégico Contras las Agresiones en la sanidad valenciana: «No sólo es aquí, hay más consultorios con conflictos», ha afirmado.

Por su parte, CESM-CV ha dio aún más allá. Exige a la Consejería de Sanidad la presencia permanente de una patrulla a las puertas del consultorios todos los días de la semana para generar algo de confianza a los atemorizados facultativos y sanitarios.

«Atentado a la autoridad»

El Consejo Valenciano de Colegios de Enfermería (CECOVA) ha solicitado, en relación con este mismo hecho y ante la gravedad del historial de agresiones que presenta el centro, a la Consejería de Sanidad, que se mejoren los protocolos de seguridad y, sobre todo, que las agresiones sean tipificadas como atentado a la autoridad en cumplimiento de la Ley 10/2014.

Tanto los sindicatos como Cecova están de acuerdo en que la solución «no pasa por cerrar consultorios, sino por establecer sistemas de seguridad en los puntos más conflictivos, que eviten estas abominables acciones contra las enfermeras, los médicos y el resto del material sanitario y administrativo».