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Jaén tiene un yacimiento de tierras raras de 9,5 km «de clase mundial»: lo confirma una empresa minera australiana

Tierras raras
Sierra de Aracena que forma parte de Sierra Morena. Foto: Dominio público.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Para quien no esté al tanto, las tierras raras son un grupo de diecisiete elementos químicos que aparecen en casi todos los dispositivos electrónicos modernos: desde los imanes de los motores eléctricos hasta las pantallas de los teléfonos móviles. Su nombre es engañoso porque no son escasas en la corteza terrestre, pero concentrarlas en cantidades rentables resulta difícil.

Europa arrastra desde hace años una dependencia casi total de China para abastecerse de estos elementos. El continente importa más del 90% de las tierras raras procesadas desde allí, lo que ha convertido el asunto en una prioridad política para Bruselas. En ese contexto llegan los resultados del Proyecto Orión, un nombre que apunta al norte de Jaén.

El yacimiento de tierras raras de Jaén que calificaron como de «clase mundial»

La empresa australiana Osmond Resources lleva meses trabajando en el Proyecto Orión, una concesión de más de 220 km² repartida entre los municipios jienenses de Aldeaquemada, Santisteban del Puerto, Castellar y Montizón, en plena Sierra Morena.

La zona de mineralización principal alcanza 9,5 kilómetros de extensión, una dimensión que sitúa al yacimiento entre los más importantes de Europa en su categoría.

Los análisis realizados por el laboratorio SGS Lakefield apuntan a una concentración de 19,4% de óxidos totales de tierras raras (TREO) en el concentrado obtenido. Para situar esa cifra en perspectiva, hay que dar este dato: el umbral habitual a partir del cual un yacimiento se considera económicamente viable está entre el 5% y el 8%.

Y desde luego, el de Jaén lo supera con creces. La muestra representa, además, un enriquecimiento de veinte veces respecto al mineral bruto extraído del terreno.

Neodimio, praseodimio y otros minerales críticos bajo las tierras raras de Sierra Morena

El mineral principal del yacimiento es la monacita, un fosfato que concentra neodimio y praseodimio en proporciones significativas (en torno al 25% del concentrado magnético).

Para dar un ejemplo y entender mejor la importancia del hallazgo, estos dos elementos son necesarios para fabricar los imanes permanentes que usan los motores de los coches eléctricos y los aerogeneradores de los parques eólicos.

Junto a la monacita aparecen otros minerales con valor industrial. Hablamos aquí de rutilo, ilmenita, circón, titanio y hafnio. El índice de liberación del circón roza el 98%, con una pureza del concentrado del 50,2% que los técnicos prevén superar hasta más del 66%. Los resultados del titanio están previstos para el segundo trimestre de 2026.

¿Por qué este hallazgo en Jaén es importante para España y Europa?

Actualmente, Europa se encuentra en una posición de vulnerabilidad estratégica. Y es que en este sentido, China no solo posee las mayores reservas del mundo, sino que controla casi de forma exclusiva la capacidad de procesamiento y refinamiento.

Aunque se encuentren yacimientos en otros lugares, la tecnología y las infraestructuras necesarias para separar estos elementos con pureza industrial son, a día de hoy, mayoritariamente chinas.

Esta dependencia, que supera el 90% en el caso de los elementos procesados, supone un riesgo crítico para la soberanía tecnológica del continente.

Sin un acceso garantizado a estos minerales, la transición hacia el coche eléctrico y la energía eólica (pilares de la agenda verde europea) quedaría a merced de las tensiones geopolíticas o las restricciones comerciales de Pekín.

Una cadena completa de producción, del subsuelo jienense a la industria europea

Osmond Resources ha sellado un acuerdo con Técnicas Reunidas, la ingeniería española con larga trayectoria en el sector energético, para desarrollar una planta de procesamiento en torno al Proyecto Orión.

La tecnología prevista se llama RARETECH y está diseñada para convertir la monacita en carbonatos y óxidos mixtos de tierras raras listos para la industria.

Si el proyecto llega a buen puerto, sería el primer proceso completo de producción de tierras raras de la Unión Europea, desde la extracción hasta el procesado final.

El calendario provisional contempla la finalización del estudio de alcance de la Zona 1 antes de que acabe 2026, con el respaldo de la consultora Wood Australia. La producción comercial no llegaría antes de cinco a siete años, pendiente de trámites administrativos y de una prueba piloto con cinco toneladas de muestra.

Así, el norte de Jaén figura ahora en el mapa de los minerales estratégicos europeos con unos niveles de concentración que triplican el umbral de viabilidad económica del sector.

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