Exploración espacial

La NASA acaba de catalogar su exoplaneta número 6.000: uno de ellos tiene amaneceres de arena y está a 700 años luz de la Tierra

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La NASA haya un mundo que tiene amaneceres de arena. Imagen generada con IA.

La búsqueda de mundos fuera del sistema solar acaba de alcanzar una cifra histórica. La NASA confirmó el descubrimiento de más de 6.000 exoplanetas. Entre los planetas más sorprendentes detectados por telescopios espaciales aparece uno que ha llamado la atención de los científicos. Un mundo situado a unos 700 millones de años luz de la Tierra y en donde los científicos creen que se producirían los amaneceres de arena.

La confirmación de los 6.000 exoplanetas supone uno de los mayores hitos científicos de la NASA. Un exoplaneta es cualquier planeta situado fuera de nuestro sistema solar y que orbite cualquier estrella diferente al Sol. El primero confirmado de forma oficial fue descubierto en 1992 y desde entonces el ritmo de descubrimiento se ha disparado.

Misiones como NASA Kepler y TESS han revolucionado completamente el campo de la ciencia. Gracias a estas misiones, los astrónomos han descubierto desde gigantes gaseosos más grandes que Júpiter hasta pequeños planetas rocosos que en un futuro habría que investigar si son habitables.

Un extraño planeta

Uno de los exoplanetas que más interés ha despertado es WASP-107b, situado aproximadamente a 700 años luz de la Tierra. Aunque ya era conocido desde hace años, nuevos análisis atmosféricos realizados con el telescopio espacial James Webb revelaron fenómenos muy extraños en la atmósfera.

Los científicos detectaron diferentes partículas, como de silicatos, materiales similares a la arena terrestre. Según los investigadores, la luz de su estrella podría provocar efectos visuales parecidos a amaneceres cargados de polvo.

Mundos que desafían lo conocido

Existen mundos donde llueve hierro líquido, planetas completamente cubiertos de océanos, gigantes gaseosos que están a miles de grados y otros que orbitan dos estrellas a la vez.

El objetivo ahora no es únicamente encontrar más planetas, sino analizar las atmósferas de los encontrados para buscar posibles señales químicas que sean compatibles con la vida. El telescopio espacial James Webb ya está permitiendo estudiar algunos componentes como el vapor de agua, metano o dióxido de carbono.

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