Los geólogos no dan crédito: una de las minas de cielo abierto más grande del mundo podría reabrir muy pronto
La mina de oro de Serra Pelada en Brasil intenta reanudar ahora su actividad
Ni Ucrania ni EEUU: España encuentra un yacimiento de tierras raras que cubriría el 33% de las necesidades de Europa
Preocupación entre los científicos tras encontrar pruebas del impacto real que tiene la minería bajo el mar
Durante los años 80 hubo un lugar en Brasil donde miles de personas se concentraron alrededor de un enorme agujero buscando oro. La imagen dio la vuelta al mundo y todavía hoy sigue siendo una de las más impactantes de la minería moderna. Ese lugar es Serra Pelada, una mina que lleva más de tres décadas cerrada y que ahora vuelve a aparecer en el foco por una posible reapertura. No es una decisión tomada ni mucho menos, y tampoco es nueva porque ya se ha intentado, pero parece que el interés por el oro de esta, una de las minas de cielo abierto más grandes del mundo, vuelve y con ello el que muchos deseen que finalmente se vuelva a abrir.
Serra Pelada no es una mina al uso. No tiene nada que ver con lo que hoy se entiende por explotación industrial de minas. Cuando se explotó no tenía grandes máquinas ni una organización clara, sino miles de personas trabajando casi a pulso, cada una con lo que tenía. Era más bien un escenario caótico que terminó funcionando a su manera. Quien no haya visto las imágenes de aquella época difícilmente se hace una idea, pero lo que se solía ver eran filas interminables de hombres subiendo por la tierra con sacos al hombro, barro por todas partes y una sensación constante de riesgo. Y aun así, nadie quería marcharse.
Una de las minas de cielo abierto más grande del mundo podría reabrir
La mina está en el estado de Pará, en Brasil, y en su momento de mayor actividad llegó a reunir a cerca de 100.000 trabajadores. No es una cifra menor, y menos si se tiene en cuenta que todo se hacía de forma manual.
Lo que había allí era, básicamente, un enorme agujero abierto en la tierra. Con el tiempo fue creciendo hasta superar los 150 metros de profundidad. Desde arriba, aquello parecía más una ciudad improvisada que una mina. Y aunque parecía un caos, lo cierto es que todo estaba bastante organizado. Cada trabajador tenía su espacio, su forma de bajar, de subir, de buscar. No había una estructura uniforme, pero todo funcionaba. O al menos lo suficiente como para que la extracción continuara día tras día.
Hoy la imagen es completamente distinta. Ese agujero está lleno de agua y, visto desde fuera, cuesta creer que allí trabajaran miles de personas. Parece un lago más que otra cosa.
Trabajar allí era otra historia
Las condiciones eran duras como explica El Cronista, ya que los mineros debían cargar sacos de entre 30 y 60 kilos y los subían por escaleras de madera que, con el tiempo, se hicieron casi famosas. Las llamaban «Adiós mamita» y el nombre ya lo dice todo.
No hacía falta que pasara nada para que el riesgo estuviera presente, pero lo cierto es que muchos lo asumían en pro de encontrar oro. De hecho, bastaba con que alguien encontrara una buena veta para que la noticia corriera y llegara más gente. Esa fue, en el fondo, la gasolina de todo aquello. Pero no todos salieron ganando, si bien muchos se fueron como llegaron, sin nada. Pero otros sí lograron sacar cantidades importantes, y eso fue suficiente para mantener viva la fiebre durante años.
El cierre no borró lo que pasó allí
En 1992 el Gobierno decidió cerrar la mina. Había demasiados riesgos y la producción ya no era la misma. Mantener aquello abierto no tenía sentido en esas condiciones así que el cierre frenó la actividad, pero no acabó con todo. Muchos de los mineros se quedaron en la zona, en lugares como Curionópolis, donde la vida siguió de alguna manera ligada a la mina.
Hay historias que resumen bien lo que fue aquello. La de Chico Osório es una de ellas. Llegó a extraer cerca de 700 kilos de oro, una cifra difícil de imaginar, pero aun así su situación con el tiempo no fue la esperada si bien perdió gran parte del dinero, principalmente en malas inversiones
Reabrir la mina no es tan sencillo como parece
La idea de volver a explotar Serra Pelada no es nueva. Lleva años apareciendo de vez en cuando, pero nunca termina de concretarse. Ahora mismo hay cooperativas de antiguos mineros que intentan reactivar el proyecto, pero el camino no es fácil. Hay deudas acumuladas, desacuerdos entre los propios implicados y una parte legal que no es precisamente sencilla.
Además, no se puede volver a hacer lo mismo que en los años 80. Cualquier intento de reapertura tendría que cumplir normas actuales, tanto en seguridad como en impacto ambiental. Eso implica inversión, planificación y otro tipo de organización.
A pesar de todo, Serra Pelada sigue dando que hablar por una razón bastante clara y es que el oro no ha desaparecido. De hecho, se sabe que en los últimos años se han detectado actividades de extracción ilegal en la zona. No son grandes operaciones, pero sí suficientes como para demostrar que todavía hay recursos y que sean muchos los interesados en su reapertura.
Lo último en Ciencia
-
China vive en el futuro: ya usa robots para patrullar parques, hacer visitas guiadas y ayudar a los visitantes
-
Los astrónomos no dan crédito: Japón analiza un asteroide y encuentra un mineral que no debería existir en ese lugar
-
Nadie lo esperaba pero buscaban un barco naufragado y lo que descubrieron fueron más de mil nidos de peces bajo un iceberg
-
Tailandia derriba moldes y supera a China: construyó el mayor viaducto para coches del mundo con 54 km y 6 carriles
-
Los geólogos no dan crédito: una de las minas de cielo abierto más grande del mundo podría reabrir muy pronto
Últimas noticias
-
Juicio a Ábalos, Koldo y Aldama en el Tribunal Supremo, en directo | Última hora y declaraciones de los testigos de hoy en vivo
-
Los biólogos no lo entienden pero se ha confirmado que estos peces desafían la gravedad: son capaces de subir cascadas 15 metros en segundos
-
Fernando Tejero dice que los actores no se posicionan políticamente por las subvenciones al cine: «Hay miedo»
-
Por un fútbol balear sin violencia
-
El Barcelona no deja de alimentar la remontada en el Metropolitano: «Creer para sentirse vivo»