Ciencia
Tierra

Los científicos advierten de que la Tierra está frenando su movimiento: los días durarán 25 horas y este cambio podría tener consecuencias inesperadas

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Todos damos por hecho que un día dura exactamente 24 horas, pero esto no es realmente así. La Tierra no gira siempre a la misma velocidad, y esto está haciendo que, muy lentamente, nuestro planeta vaya girando cada vez más despacio. Por este motivo, algunos investigadores sostienen que en un futuro los días podrían llegar a durar 25 horas. Aunque pueda parecer una idea sacada de una película de ciencia ficción, existe una explicación científica detrás.

Según recoge Science Advances, la gran protagonista de este proceso es la Luna. Su fuerza gravitatoria es la responsable de las mareas de los océanos, pero el movimiento constante de enormes cantidades de agua también genera una pequeña fricción que funciona como una especie de freno para la rotación terrestre. El efecto es prácticamente imperceptible a escala humana, pero se acumula durante millones de años.

Los días en la Tierra durarán 25 horas

Desde que la Tierra se formó hace aproximadamente 4.500 millones de años, la duración de los días ha aumentado progresivamente. Esto se debe a que la velocidad de rotación del planeta ha ido disminuyendo en diferentes etapas de la historia.

Según un estudio publicado en Nature Geoscience, hace unos 1.500 millones de años, durante el Precámbrico, un día terrestre duraba alrededor de 19 horas. Mientras, hace aproximadamente 66 millones de años, cuando los dinosaurios todavía habitaban el planeta, la duración del día ya se acercaba a las 23 horas.

Ahora, los científicos han utilizado instrumentos láser de gran precisión para medir con exactitud la velocidad de rotación de la Tierra. Gracias a estas mediciones, han podido comprobar que en el ecuador el planeta gira a una velocidad angular de aproximadamente 15 grados por hora, con pequeñas fluctuaciones diarias que pueden situarse entre uno y tres microhercios.

Cambio climático

El cambio climático es uno de los factores que más está influyendo en este fenómeno. La redistribución de grandes cantidades de agua dulce procedentes del deshielo de los glaciares está cambiando la distribución de masas del planeta y, con ello, su inercia rotacional. Cuando enormes volúmenes de hielo se derriten, el agua resultante se desplaza desde las regiones polares hacia zonas más cercanas al ecuador, alterando ligeramente la forma en la que la Tierra gira.

Esta transformación también ha tenido efectos sobre la posición del eje de rotación terrestre, que habría experimentado una desviación de aproximadamente 10 metros. Aunque se trata de un cambio completamente imperceptible para los humanos, las mediciones indican que, a largo plazo, la duración de los días podría aumentar en torno a 2,4 milisegundos por siglo.

De hecho, los expertos han encontrado un ejemplo reciente que muestra la relación entre el deshielo y la ralentización de la rotación terrestre. Entre 2000 y 2018, este efecto se traducía en una desaceleración de aproximadamente 1,33 milisegundos por siglo. Durante ese periodo, la temperatura global se situaba alrededor de un grado por encima de los niveles previos a la Revolución Industrial.

Sin embargo, el escenario actual es diferente. En 2025, la temperatura media del planeta alcanzó aproximadamente 1,47 grados por encima del nivel preindustrial, lo que hace prever una mayor pérdida de hielo en las próximas décadas.

Dentro de 200 millones de años

Según las estimaciones que maneja la comunidad científica, tendrían que pasar unos 200 millones de años para que un día en la Tierra llegara a durar 25 horas en lugar de 24. Por este motivo, los expertos consideran que este fenómeno no tendrá consecuencias para la vida humana, ya que se trata de un proceso que se desarrolla a una escala de tiempo geológica.

Este fenómeno podría tener diferentes consecuencias sobre el planeta. En primer lugar, una jornada más larga modificaría ligeramente la distribución de los periodos de luz y oscuridad, lo que podría influir en determinados patrones climáticos y generar cambios en el funcionamiento de algunos sistemas naturales.

La vida silvestre también podría verse afectada. Tanto las plantas como los animales han evolucionado adaptándose a los ciclos diarios de luz y oscuridad, por lo que una modificación en estos ritmos podría influir en procesos como la reproducción, la alimentación, el descanso o las migraciones de algunas especies.

Por otro lado, los modelos científicos utilizados para estudiar y predecir fenómenos naturales tendrían que incorporar estas variaciones en la rotación terrestre. Esto podría afectar a los cálculos relacionados con las mareas, la dinámica atmosférica y otros procesos vinculados al movimiento del planeta.

En el campo de la astronomía también sería necesario realizar ciertos ajustes. La duración de los días forma parte de numerosos cálculos utilizados para observar y estudiar los cuerpos celestes, por lo que cualquier modificación sostenida de la rotación terrestre se debería tener en cuenta en los sistemas de medición y observación.

En cualquier caso, se trata de un cambio que se produciría a una escala de millones de años. Aun así, demuestra que la rotación de la Tierra no es completamente constante y que nuestro planeta continúa cambiando de manera prácticamente imperceptible.