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El campo magnético de la Tierra se ha desplazado más de 2.000 kilómetros y los científicos alertan: las consecuencias pueden ser desastrosas

Campo magnético de la Tierra
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En las últimas décadas, el polo norte magnético ha mostrado un desplazamiento acelerado, moviéndose miles de kilómetros desde la región de Canadá hacia Siberia, lo que ha despertado preocupación en distintos sectores estratégicos. Este movimiento no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de la dinámica del hierro líquido en el núcleo externo del planeta. Aunque para la mayoría de las personas este cambio pasa desapercibido, para la infraestructura tecnológica global supone un reto técnico considerable que obliga a realizar ajustes constantes para evitar posibles errores críticos.

El desplazamiento del polo norte magnético es un proceso natural, pero la velocidad observada en los últimos años mantiene en vilo a la comunidad científica. Durante siglos, el polo se movía lentamente en la zona de Canadá; sin embargo, en los últimos 20 años esta deriva se aceleró notablemente hacia Siberia. En los últimos cinco años, este avance ha comenzado a ralentizarse, pasando de unos 50 a aproximadamente 35 kilómetros por año.

Cambios en el polo magnético de la Tierra

El desplazamiento del polo magnético terrestre ha generado atención en la comunidad científica debido a sus implicaciones en la navegación global, la aviación civil y numerosos sistemas tecnológicos de uso cotidiano. Este fenómeno natural ha obligado a adelantar la actualización del World Magnetic Model 2025 (WMM2025), un estándar clave para mantener la precisión de los sistemas de posicionamiento y orientación a nivel mundial.

El WMM es desarrollado conjuntamente por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el British Geological Survey, y se actualiza de forma regular cada cinco años. Su propósito es proporcionar una referencia global del campo magnético terrestre, utilizada por sistemas como el GPS, las brújulas digitales presentes en teléfonos móviles y vehículos, así como por la navegación aérea y marítima.

Organizaciones como la OTAN, las fuerzas armadas, las marinas mercantes y diversas compañías tecnológicas dependen de este modelo para garantizar la exactitud operativa de sus sistemas. La versión WMM2025 se mantendrá como referencia hasta finales de 2029, siempre que no se produzcan variaciones magnéticas inesperadas que requieran nuevas correcciones antes de lo previsto.

Desde su identificación  en 1831, el polo norte magnético ha recorrido más de 2.200 kilómetros, desplazándose progresivamente desde la región del Ártico canadiense hacia Siberia. A lo largo de gran parte de este periodo, su movimiento se mantuvo relativamente constante, con velocidades que oscilaron entre los 50 y 60 kilómetros por año.

Sin embargo, en las últimas décadas se ha observado un cambio en su dinámica: su velocidad de desplazamiento ha disminuido hasta situarse en torno a los 35 kilómetros anuales, lo que representa una de las desaceleraciones más notables registradas hasta la fecha. Este comportamiento ha sido objeto de seguimiento continuo por parte de la comunidad científica, que estudia la evolución del campo magnético terrestre mediante observaciones satelitales y modelos globales.

Cabe señalar que la interacción del campo magnético terrestre con tormentas solares puede dar lugar corrientes geomagnéticas en las líneas de alta tensión, lo que aumenta el riesgo de apagones eléctricos, como la tormenta solar de 1989 que dejó a Quebec sin electricidad durante nueve horas. Con la desaceleración del polo norte magnético, los riesgos se multiplican. Sin embargo, «es un poco difícil calibrar las tormentas a lo largo del tiempo porque nuestra tecnología está cambiando constantemente», señala Delores Knipp, profesora e investigadora en el Departamento de Ciencias de Ingeniería Aeroespacial Smead e investigadora asociada sénior en el Observatorio de Gran Altitud del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR, por sus siglas en inglés) en Boulder, Colorado.

Consecuencias catastróficas

Cuando hablamos de las consecuencias del desplazamiento del campo magnético terrestre, no nos referimos a un desastre natural inmediato, sino a un desafío de precisión en la navegación moderna. Los sistemas actuales de posicionamiento, incluidos los GPS de teléfonos móviles, aeronaves y embarcaciones, combinan información satelital con modelos del campo magnético para calcular con exactitud la orientación.

Un pequeño error en la estimación de la declinación magnética puede generar desviaciones significativas a grandes distancias. Por ejemplo, en un trayecto de unos 8.500 km, una variación de apenas un grado provocada por un modelo desactualizado podría desplazar el punto final hasta unos 150 km del destino previsto. Esto resulta especialmente relevante en la aviación comercial, la navegación marítima y la defensa y seguridad

La declinación magnética, es decir, el ángulo entre el norte magnético y el norte geográfico, se actualiza constantemente según los modelos del campo terrestre, como el WMM2025. Para reducir estos riesgos, instituciones como el British Geological Survey (BGS) y la NOAA han desarrollado el World Magnetic Model 2025 (WMM2025), un mapa digital actualizado del campo magnético global que permite corregir la desviación del norte magnético en los sistemas de navegación.

Modelo Magnético Mundial (WMM)

El WMM2025 incorpora una versión de alta resolución denominada WMMHR2025, diseñada para mejorar la precisión del modelo global del campo magnético terrestre. Esta actualización reduce el margen de error de aproximadamente 3.300 kilómetros a cerca de 300 kilómetros en la zona ecuatorial.

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