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Residuos

Adiós a la basura espacial: investigadores coreanos desarrollan una tecnología de bajo coste para atrapar residuos en órbita

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de investigadores de Corea del Sur ha desarrollado un dispositivo de bajo coste capaz de capturar y retirar la basura espacial que se acumula en la órbita baja terrestre. El aparato tiene el tamaño de una arrocera eléctrica y despliega una vela que frena los residuos hasta hacerlos caer y desintegrarse en la atmósfera.

El desarrollo corre a cargo del Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (KARI), que ya lo ha probado con una demostración en tierra, según el Gobierno de Corea. El organismo presentó el sistema durante el primer semestre de 2026, tal como recogió DongA Science.

La clave del diseño es un sistema separable que divide el satélite encargado de la limpieza del pequeño módulo que empuja cada resto fuera de su órbita. Ese reparto de tareas busca abaratar unas operaciones que hasta ahora resultaban muy costosas.

¿Cómo atrapa la basura espacial el dispositivo coreano?

El módulo actúa en tres pasos sencillos. Primero, una placa adhesiva de remolque se pega al residuo y lo atrae hacia el aparato. Después, cuatro garras lo sujetan con firmeza. Por último, una vela de arrastre se despliega en todas las direcciones hasta alcanzar unos 25 metros cuadrados, una superficie parecida al suelo de un apartamento de un solo ambiente.

Esa vela se abre solo con energía elástica, sin propulsor ni ninguna fuente de energía adicional. Una vez desplegada, roza las partículas de la fina atmósfera que todavía existe en la órbita baja y esa fricción frena poco a poco al residuo, que pierde altura hasta reentrar en la atmósfera y desintegrarse por el calor.

El equipo del KARI comprobó en tierra las tres funciones principales del aparato: el remolque, la sujeción y el despliegue de la vela. Con ello confirmó que la retirada puede hacerse sin propulsión y con un uso mínimo de motores eléctricos.

Un satélite limpiador reutilizable que reduce el coste en órbita

El método habitual consistía en que un satélite limpiador capturara los desechos y reentrara con ellos para incinerarlos en la atmósfera. El problema es que ese enfoque gastaba satélites caros como si fueran material de un solo uso, algo poco rentable.

El KARI dio la vuelta a ese planteamiento y cargó varios módulos de desórbita en un único satélite limpiador. El satélite permanece en órbita para nuevas misiones, mientras cada módulo se adhiere a un resto concreto y lo retira. Según el instituto, este reparto mejora de forma notable la reutilización y la rentabilidad de la limpieza.

20.000 fragmentos de basura espacial sobre la Tierra

Los satélites fuera de servicio y los trozos de cohete viajan a más de ocho kilómetros por segundo y ponen en peligro tanto a las naves como a los astronautas. Lo que antes solo se veía en el cine se ha convertido en un riesgo real de colisión en el espacio.

La Administración Aeroespacial de Corea (KASA) identificó el año pasado unas 20.000 piezas de basura espacial. Aunque algunas reentran solas en la atmósfera, la mayoría permanece en órbita y eleva el riesgo de choque. El gran obstáculo sigue siendo el altísimo coste que supone eliminar estos desechos.

Otras aplicaciones para la tecnología del KARI

El instituto prevé que este mismo desarrollo sirva para otras tareas espaciales, como las maniobras de encuentro y acoplamiento entre naves o la propulsión mediante velas solares en el espacio profundo.

«La basura espacial alrededor de la Tierra no deja de aumentar. Esta investigación supone un logro importante al confirmar el potencial de una nueva tecnología para la eliminación de basura espacial que ofrece tanto reutilización como rentabilidad», declaró Kim Min-ki, investigador principal del KARI en Daejeon.

Su responsable máximo apuntó en la misma dirección. «Seguiremos con la investigación para que esta tecnología pueda usarse en la gestión sostenible del entorno espacial y en otras actividades», señaló Lee Sang-ryool, presidente del KARI.