Ciencia
OCÉANOS

En 1978 arrojaron al océano neumáticos rellenos de cemento y 40 años después se convirtieron en refugio para peces y langostas

  • Carla Abadía
  • Carla Abadía Betrán (Huesca, 2003) periodista especializada en SEO. Actualmente, continúa ampliando sus conocimientos en marketing y tiene experiencia en medios de referencia como La Razón, además de participar en diversos proyectos en redes sociales.

En 1978, frente a las costas de Yarmouth, una localidad de Massachusetts, el Departamento de Recursos Naturales del municipio impulsó, con el respaldo de la División de Pesca Marina del estado (DMF), una idea que no se había planteado nunca. El experimento trataba de hundir cientos de neumáticos rellenos de hormigón en un tramo del estrecho de Nantucket dominado por un fondo de arena y sin apenas relieve.

Fue el Departamento de Recursos Naturales de Yarmouth el que desarrolló el arrecife en 1978 con ayuda de la División de Pesca Marina. Con este proyecto se creó lo que hoy se considera el arrecife artificial más antiguo de Massachusetts.

La creación del arrecife artificial

El diseño nació de una idea simple pero efectiva, cada módulo reunía entre tres y cinco neumáticos rellenos de hormigón, atados en fardos que se depositaban en el mar. Con el paso de los años, el arrecife no dejó de crecer. En los años 1981, 1995 y 1998 sumaron material nuevo, y con el tiempo, en la década de 2010 y 2020 se incorporaron bloques de granito y hormigón procedentes de obras públicas, hasta reunir en la actualidad alrededor de 2.500 unidades distribuidas en el área permitida.

La ciencia le dio la razón al experimento

Investigadores de la Universidad Northeastern y de la División de Pesca Marina de Massachusetts compararon el comportamiento de los peces en cuatro puntos del estrecho de Nantucket y hallaron que en las zonas con estructuras de arrecife los peces aparecían frente a las cámaras un 93,4% más rápido que sobre fondo arenoso abierto. Traducido a segundos, la diferencia era abismal, ya que los peces se acercaban a las estructuras artificiales casi diez veces más rápido que a la arena desnuda.

Un hábitat cada vez más poblado

En estos momentos, el arrecife de Yarmouth funciona como un gran ecosistema submarino. Entre las especies que lo habitan figuran la lubina negra, el mejillón azul, el jurel azul, el pez mantequilla, el cunner, el caracol buccino, el amberjack menor, la langosta, el calamar de aleta larga, entre otros. Y ya no es que solo albergue vida marina, también se ha convertido en un punto de referencia para la pesca recreativa y comercial de la zona.

El error que las autoridades no piensan repetir

Pese al éxito del proyecto, las autoridades ambientales de Massachusetts fueron claras, y es que la técnica original no se repetiría. Los neumáticos que hoy sostienen el arrecife de Yarmouth no volverían a utilizarse, porque este tipo de material fue mal empleado en otras zonas durante los años 80 y con el tiempo puede degradarse y liberar sustancias contaminantes. Desde entonces, cada vez que se amplía el arrecife, se recurre a granito y hormigón limpio, materiales que deben cumplir criterios estrictos para asegurarse de que no contengan pintura ni otros tóxicos capaces de filtrarse al agua.