Succión no nutritiva: qué es y por qué es importante para los recién nacidos
La succión no nutritiva ayuda a los recién nacidos a relajarse, calmarse y dormir mejor.
Chuparse el dedo: qué significa y como evitarlo
Chuparse el dedo: cómo ayudar al niño a dejar este hábito después de los tres años
Cuando nace un bebé, la vida cambia de arriba abajo. De repente, te pasas horas mirando cada uno de sus gestos, tratando de descifrar qué significa cada sonido o cada movimiento. Algo que suele ocurrir cuando vemos que no deja de intentar succionar más allá del pecho y creemos que tal ve, se ha quedado con hambre. Pero luego descubres que no, que muchas veces lo hace solo para calmarse. Eso es lo que llaman succión no nutritiva.
Si alguna vez viste una ecografía en la que el bebé se chupa el dedo, sabrás que este reflejo aparece antes de nacer. Es como si el bebé ensayara para lo que vendrá después, pero también lo hace porque le da tranquilidad, de modo que aunque la primera idea nos lleva a pensar que tal vez el bebé necesita comer de nuevo, quizás lo hace tan sólo para estar tranquilo o también, como no, por instinto. Entonces, cuando entiendes por qué tu bebé hace esto, empiezas a relajarte. Dejas de pensar que tienes que darle el pecho a cada rato o que algo va mal. Es un gesto natural, necesario y muy útil para su desarrollo.
¿Qué es exactamente la succión no nutritiva?
Dicho de forma sencilla: es cuando el bebé succiona pero no para alimentarse. Puede hacerlo con el pecho, con un chupete, con sus propios dedos… o incluso con la manta si la encuentra. No es hambre, es una necesidad emocional y física.
Es tan instintivo que ni siquiera hay que enseñárselo. Ya en el útero lo hacen. Y en esos primeros días de vida, cuando todo es nuevo y abrumador, esa pequeña acción les da calma. A veces, incluso les ayuda a conciliar el sueño más rápido.
¿Por qué es buena?
- Les da paz. Chupar algo genera endorfinas y los calma. Es como su «botón de pausa».
- Entrena su boquita para la lactancia. Cada chupada es como un mini gimnasio para los músculos de la boca. Eso les ayuda a agarrarse mejor al pecho.
- Sirve como analgésico natural. Solemos darnos cuenta por ejemplo con la primera vacuna de nuestro hijo cuanto notamos que está mucho más tranquilo mientras chupa.
- Activa su cerebro. Parece una tontería, pero al succionar se ponen en marcha reflejos y músculos que más adelante usarán para hablar.
¿Chupete sí o no?
Aquí cada uno puede opinar lo que considere. Incluso cambiar de opinión a partir de lo que se experimente. Es decir, puedes pensar que no le vas a dar el chupete al bebé nunca y al tercer día de llanto lo estás comprando en la farmacia. La clave está en usarlo con cabeza. Los expertos recomiendan esperar un poco, hasta que la lactancia esté bien establecida (un mes, más o menos).
Si se usa bien, el chupete puede ser un salvavidas para dormir y para calmar al bebé en ciertos momentos. Pero no es la solución para todo. Y, como todo, lo ideal es retirarlo antes de los dos años para que no afecte a los dientes.
Trucos que funciona
- No darle el chupete todo el día, solo cuando estaba realmente nervioso o para dormir.
- No endulzarlo ni nada parecido.
- Buscar siempre un momento de contacto: un abrazo, mecerlo… porque la succión ayuda, pero el contacto es igual de importante.
¿Cuándo consultar?
Si notas que tu bebé no se engancha bien al pecho, o que es demasiado dependiente del chupete, lo mejor es hablar con un pediatra. Muchas veces una asesora de lactancia puede darte los consejos que lo cambian todo. A veces, con un pequeño cambio de postura en las tomas se solucionan muchos problemas.
Mitos y realidades sobre la succión no nutritiva
Cuando eres padre primerizo, te llegan mil consejos. Algunos son útiles, otros no tanto. Con la succión no nutritiva pasa algo parecido: escuchas frases como “no lo cojas tanto, que se acostumbra” o “si se chupa el dedo, se le van a torcer los dientes”. Con el tiempo descubres que muchas de estas cosas son mitos.
Por ejemplo, chuparse el dedo o el chupete en los primeros meses no deforma los dientes, porque todavía no hay dentición establecida. Solo habría que preocuparse si el hábito se mantiene más allá de los tres o cuatro años. Y tampoco es verdad que siempre que llora sea por hambre. Muchas veces lo que busca es esa sensación de calma que le da succionar algo.
También se dice que el chupete estropea la lactancia, pero, lo importante es no ofrecerlo demasiado pronto, sino que una vez que el bebé sepa engancharse bien al pecho, no tiene por qué haber problema.
La succión no nutritiva puede parecer una tontería, pero es una herramienta que les ayuda a adaptarse al mundo. A veces, como padres, buscamos soluciones complicadas cuando en realidad lo que necesitan es algo tan sencillo como poder calmarse de forma instintiva.
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