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Maternidad

Cuando el sentido de la maternidad se vuelve demasiado sofocante para el bebé

Cuando se investigan los lazos familiares, suele haber una excesiva sensación de maternidad asfixiante, que en algunos casos puede desembocar en una verdadera obsesión por el hijo. ¿Qué implica?.

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Crecer sano, al menos a nivel psicológico, depende de cómo te comportes en casa y de las relaciones que se formen entre los miembros de la familia. Sin embargo, algunas limitaciones se vuelven demasiado sofocantes y tienen repercusiones negativas en la psique de los niños. Todo depende del sentido de maternidad de la madre, que en caso de ser obsesiva y opresiva hacia el niño, lo más probable es que haga que este sufra mucha frustración. La misma que por otro lado puede sentir la mujer al intentar llegar a todo y el hecho de querer proteger siempre al bebé. El asunto es muy delicado y no se deben subestimar los efectos negativos que puede tener un sentido excesivo, obsesivo y angustioso de la maternidad que puede socavar definitivamente la autoestima y el equilibrio psíquico del niño y afectar también a los niveles emocionales de la madre.

Maternidad sofocante para el bebé

Una madre obviamente debe preocuparse por su hijo, debe cuidarlo con total amor y con la debida dedicación, pero no debe conducir a un cuidado totalizador . La vida de una mujer no sólo debe girar en torno a la de su hijo. En este caso, una madre no debe aniquilarse a sí misma, no debe vivir la familia como abnegación, y con un sacrificio absoluto de su propia personalidad.

Su propia identidad debe seguir siendo propia, a pesar del sentido de la maternidad. Sin embargo, como se advierten numerosos psicólogos, hay un porcentaje muy elevado de madres que confían todo en su vida al sentido de la maternidad. Llenan a sus hijos con demasiadas expectativas, y les transmiten sus miedos, sus malestares y sus obsesiones. De esta forma, los niños crecen mal, o en todo caso refieren, sobre todo a partir de la adolescencia, algunas pequeñas alteraciones que también pueden empeorar con el crecimiento.

La dependencia excesiva del «trabajo de crianza» es un mal hábito. Si una mujer encuentra seguridad y consuelo solo en el hogar, junto a sus hijos, corre el riesgo de manipular la mente de los niños o de proyectar demasiadas expectativas sobre ellos, tanto negativas como positivas. La capacidad de ser una buena mamá no pasa solo por la preocupación constante, sino que se basa en numerosos factores : la armonía con la pareja, el carácter del niño, la dinámica familiar, y mucho más.

Consecuencias para los hijos

Una madre es esencial para la vida de un hijo, pero la relación debe vivirse en constante equilibrio. Los psicólogos hablan de “madres manipuladoras”, es decir, todas aquellas mujeres con un carácter fuerte que tienden a querer controlarlo todo. Todo debe pasar bajo su mirada y su aprobación, pero muy a menudo es también por este comportamiento que los niños son infelices. Son numerosos los casos de niños que muestran conductas ambiguas, depresión, infelicidad, miedo y estados de ansiedad, precisamente como consecuencia de condiciones similares. Estos trastornos luego se vuelven muy severos en la edad adulta. En definitiva, la armonía familiar y el amor deben vivir siempre en equilibrio.