Todo por la pasta

Luis Aragonés recibió un montón de palos mediáticos cuando lo primero que hizo al hacerse cargo de la Selección Española se cargó a Raúl y Cañizares. No tuvo nada que ver el hecho de que fueran del Real Madrid porque lo que hizo a continuación fue sentarse con Iker Casilla y Xavi Hernández para hacerles ver que tenían que olvidar los clubs a los que servían, sus rencillas y su rivalidad, con el fin de unir fuerzas en torno a una bandera común, la de la que después se llamaría la Roja.
Allí estaban Pujol, Piqué, Sergio Ramos, Xavi, Iniesta, Casillas y Cesc Fábregas, siete entre culés y merengones, con Arbeloa, Pedro, Victor Valdés, Xabi Alonso, Busquets para redondear un combinado que Vicente del Bosque supo mantener unido.
La nómina actual de jugadores españoles del Real Madrid -Lucas Vázquez, Carvajal, Nacho, Fran García, Ceballos y Asencio-, ninguno de ellos salvo el capitán lesionado, da para la Selección. Un handicap para quienes siempre han asociado el escudo del club que preside Florentino Pérez con el santo y seña de la más alta representación futbolística, Campeona del Mundo en 2010 y hoy integrada por una nueva combinación, Catalunya-Euskadi, de la que el españolísimo Madrid se halla ausente por mucho que el seleccionador, Luis de la Fuente, haya intentado compensar con la llamada del central procedente del Castilla.
Los clubs, ninguno en particular y todos en general, han decidido vender hasta sus señas de identidad pero todo por la pasta no deja de ser el título que le pusieron en España a una película protagonizada por Tom Cruise en 1996, Jerry McGuire, que no iba de equipos, ni selecciones, sino de agentes de jugadores como Jorge Mendes quienes, a día de hoy, son los dueños del cotarro cual vencedores de la guerra que libraron contra la mismísima FIFA.