Terror familiar en Mallorca: un hombre con discapacidad y esquizofrenia violó a su sobrina menor durante dos años
El hombre aprovechaba los momentos en los que se quedaba a solas con la menor para someterla a tocamientos y felaciones
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de las Islas Baleares acogerá este jueves el juicio contra un hombre, diagnosticado con una discapacidad intelectual y un trastorno de esquizofrenia, acusado de violar de forma continuada a su sobrina de tan solo once años. Los abusos, según detalla el escrito de la acusación pública, se prolongaron presuntamente durante un período de más de dos años.
Los hechos delictivos se desarrollaron de manera reiterada entre el 5 de enero de 2017 y el 20 de agosto de 2019. Durante ese intervalo de tiempo, el procesado residía en la planta inferior del mismo edificio, ubicado en Palma, en el que habitaban su hermano y la víctima menor de edad. Esta proximidad familiar y habitacional facilitó que el acusado compartiera tiempo a solas con la niña.
Aprovechando la relación de parentesco y la confianza familiar, el varón llevaba a cabo las agresiones. El documento de la Fiscalía relata que el procesado realizaba tocamientos en las partes íntimas de la niña, se masturbaba en su presencia e incluso la forzaba a realizarle felaciones.
Respecto a las capacidades cognitivas del acusado, el Ministerio Fiscal sostiene que, si bien padece un retraso mental leve y esquizofrenia, estas patologías no anulan ni limitan de forma sensible su capacidad para comprender la ilicitud de sus actos. No obstante, se contempla una eximente incompleta, dado que sí disminuyen levemente sus facultades intelectuales y volitivas.
Por todo ello, la Fiscalía califica los hechos como un delito continuado de agresión sexual con acceso carnal por vía bucal a menor de dieciséis años. En concepto de pena, el Ministerio Público solicita para el procesado una condena de nueve años y seis meses de prisión. Asimismo, se reclama la imposición de una medida de libertad vigilada posterior y el pago de una indemnización de 6.000 euros a la víctima en concepto de daños morales y secuelas psicológicas.