Santanyí desplegará paneles informativos con el aforo de playa y aparcamientos del Caló des Moro y s’Almunia
Tendrán la misma función que los paneles que avisan de si está operativo o no el aparcamiento de Sa Calobra

Ante la falta de soluciones por parte del Ministerio de Transición Ecológica, el Ajuntament de Santanyí ya prepara sus propios métodos disuasorios para luchar contra la saturación de las populares calas del Caló des Moro y s’Almunia. A estas alturas del año, en plena Semana Santa, ya se producen colas para bajar al Caló des Moro por lo que el ayuntamiento repetirá y ampliará en breves fechas el dispositivo disuasorio de los dos últimos años.
OKBALEARES ha podido saber que la principal novedad de este verano será la instalación de paneles informativos dinámicos -en un número aún sin determinar- que informarán en tiempo real de la ocupación de la cala y también de los aparcamientos disuasorios que volverá a abrir el consistorio.
Se trata de paneles como los que ya vemos en determinados puntos de la carretera de Mallorca y que indican, por ejemplo, de si el acceso a Sa Calobra es posible o si no hay aparcamiento.
Con el Caló des Moro sucederá lo mismo al tiempo que pronto se activarán los aparcamientos habilitados en Cala Llombards. Todo, medidas pensadas en regular los accesos sin crear molestias al vecindario.
También volverán los vigilantes de seguridad, los urinarios públicos y la instalación de contenedores.
Los vecinos del entorno sufren a diario ya desde este pasado mes de marzo el colapso circulatorio que provocan las visitas de unas 4.000 personas al día a una cala de difícil acceso y que sólo tiene capacidad para 100 personas.
La responsabilidad está muy identificada: las redes sociales, que han convertido al Caló des Moro en el objetivo principal de muchos turistas que visitan la isla de Mallorca.
La alcaldesa de Santanyí, Maria Pons, hizo un llamamiento desesperado en junio de 2024 para que ni medios de comunicación ni redes sociales hablaran más de este enclave para «evitar el efecto llamada». La alcaldesa ha mantenido la promesa de no hablar durante todo este tiempo, y sigue sin hacerlo. Sin embargo, la presión se mantiene con la misma intensidad sobre estos 20 metros de playa.
Desde el boom en redes sociales del Caló des Moro, el Ayuntamiento ha tenido que redoblar esfuerzos y presupuesto para hacer frente a la vigilancia de la tranquilidad de los vecinos y de la circulación a través de la Policía Local, a la señalización del entorno de la cala, a la ubicación de lavabos públicos y a la instalación de contenedores. Es todo aquello que es competencia municipal.
Un estudio realizado el año pasado denunciaba el paso diario de 4.000 personas por esta pequeña cala y que esta presión humana se llevaba pegada a sus chanclas y toallas 50 kilos de arena blanca cada día.