Los rojos también asesinaron en Ibiza y Formentera… y con saña
El papa León XIV autorizó la promulgación del decreto de beatificación de 20 sacerdotes de la diócesis de Ibiza y Formentera, que murieron, mártires, durante la Guerra Civil española
El Papa León XIV reconoce el martirio de 20 sacerdotes de Ibiza ejecutados por anarquistas en la Guerra Civil
El pasado 18 de junio el papa León XIV autorizó la promulgación del decreto de beatificación de 20 sacerdotes de la diócesis de Ibiza y Formentera, que murieron mártires durante la Guerra Civil española.
El castillo de Ibiza se convirtió en prisión donde estaban encerrados cientos de presos. El 13 de agosto, cuando las tropas de Franco conquistaron la isla de Ibiza, se produjo la huida de los carceleros. Pero antes de huir, masacraron a los presos con ametralladoras y bombas de mano.
En esa carnicería, además de los 18 sacerdotes asesinados, perecieron 89 hombres de Ibiza, algunos de los cuales habían sido detenidos por su condición religiosa, como Bartolomé Marí Mayans, presidente de Acción Católica, o comoSalvados Mena Vivera, Jose Boned Marí, Juan Mayans Escanellas, José Castelló Marí y Ramón Palau Ramón, todos ellos dirigentes de la Federación de Padres de Familia de la diócesis de Ibiza-Formentera.
Por declaraciones de los que lograron sobrevivir se sabe que casi todos los murieron recibieron antes la absolución. Los sacerdotes siguieron confesando a los presos incluso después de iniciada la matanza y la muerte de algunos de ellos fue, cristianamente, ejemplar. Se encontró algún cadáver de los asesinados arrodillado, enactitud de oración.
Pero donde se muestra el carácter radical de la persecución religiosa en Ibiza, donde se ve a las claras que el objetivo de los socialistas, los comunistas y los anarquistas, alentados por los masones, era exterminar por completo a la Iglesia es en el martirio de las cosas sagradas.
La iglesia parroquial del Salvador fue destruida totalmente; primero fue incendiada y a continuación la derribaron. Las iglesias de Santa Eulalia y la de San Rafael fueron pasto de las llamas y destruidas parcialmente. Si bien estos tres templos fueron las que mayores daños sufrieron, el resto de las iglesias de la diócesis, hasta un total de veintiuna, fueron todas saqueadas y profanadas.
La casi totalidad de las imágenes sagradas fueron profanadas y destruidas, algunas de ellas aparecieron mutiladas, con el detalle particular de queles habían sacado los ojos. La mayoría de las imágenes fueron hechas astillas y arrojadas al fuego. Los milicianos se revistieron con los ornamentos sagrados para realizar ceremonias sacrílegas, y tras la representación de la burla litúrgica, dichos ornamentos acabaron en las llamas.
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