ENTREVISTA A UNA INFLUENCER DEL CAMPO

Kika Márquez, la universitaria que dejó su vida en el extranjero por su pasión por el campo mallorquín

"Estoy cansada de ver que a Mallorca solo se le da bombo a la playa y a los hoteles, hay que dar visibilidad a la ganadería"

"Creo que no se valora para nada el trabajo que hacemos en el campo, aquí no tenemos ni un día de vacaciones"

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Hace unos años se fue de Mallorca buscando otras aventuras, pero el latido del campo de su isla natal fue más fuerte. Kika Márquez es la joven que ha decidido usar su altavoz en redes sociales (@kiikamarquez) para hablar de otra cosa que no es turismo: el campo. Con una mezcla de humor y realismo, Kika nos muestra la cara más sacrificada de la ganadería: esa donde no hay vacaciones y donde cada animal tiene una historia detrás.

En esta entrevista para OKBALEARES, nos descubre cómo es el día a día gestionando los rebaños familiares, la lucha contra la invisibilidad del sector primario y por qué, a pesar de la dureza, su mayor sueño sigue siendo levantarse cada mañana rodeada de sus ovejas.

PREGUNTA.- ¿Qué es eso de influencer del campo?

RESPUESTA. – Yo no soy influencer de nada. Instagramer, si acaso. Lo que pasa es que estoy un poco cansada de ver que a Mallorca solo se le da bombo a la playa, a los hoteles y al «paraíso». Me siento parte de esa minoría a la que no se le da visibilidad. Entonces decidí que quería darle visibilidad a lo que es mío, a lo que no es solo del centro: la agricultura y la ganadería. Estoy aquí para visibilizar esta parte que no siempre queremos ver, pero que también existe.

P. – Son necesarios los payeses y la gente que se dedica a la ganadería; todo esto es muy importante. ¿Cuántos rebaños de ovejas tiene y a qué se dedica exactamente?

R. – Los rebaños son de la familia. Tenemos tres rebaños y están divididos dependiendo de las zonas donde hay más comida; las vamos pasando de un sitio a otro o a veces las juntamos un poco, según el pasto que tengan.

P. – Me ha hecho mucha gracia cuando hemos entrado con el cámara y ha venido una de las ovejas y has dicho: «Es Antonia». Tiene su nombre. Quizás mucha gente ve un rebaño y solo ve 200 o 700 animales sin importancia, pero para usted y su familia cada una tiene su nombre y una historia detrás.

R. – Sí, totalmente. Esta que ha venido ya es mayor. La criamos a biberón, ya sea porque la madre tiene dos crías y no puede con ambas, o porque a veces, cuando roban un cordero y no te das cuenta, las ovejas se quedan «mimbas» y dejan de generar leche. Antonia pudo ser una de esas que nace y la madre no tiene leche; entonces nos la llevamos a casa y le damos el biberón. Al final se vuelven súper amorosas de por vida. Recuerdan que nosotros les dábamos comida y, cuando te ven aparecer, sobre todo con una botella, vienen corriendo.

P. – ¿Cree que la gente valora el trabajo que hacen y lo que hay detrás?

R. – No tengo duda: creo que no se valora para nada. Y no es por juzgar, es que no lo han vivido. No saben lo que es venir un día que llueve a cántaros o un día que hace un calor de muerte. No puedes ir a la playa, no puedes tener ni un día de vacaciones. Si te vas, tienes que tener a alguien que se encargue realmente de ellas, porque cada día hay que revisarlas, darles agua, contarlas y comprobar que ninguna se haya enganchado o hecho daño.

P. – ¿Cómo se le ocurre la idea de Instagram para contar cosas del campo? Porque antes usted contaba su vida normal, pero lo del campo es reciente.

R. – Sí, el contenido del campo empezó hace apenas un año. Fue por la frustración de ver que Mallorca parece solo playa. Yo también voy a la playa, pero parece que el turista es el rey y los residentes solo estamos enfadados. Quise visibilizar que nosotros también somos de Mallorca y que no somos menos por dedicarnos a esto. Al final, en el restaurante la gente come estos animales. Es el trabajazo que hace mi familia desde hace años y es lo que me sale del alma.

P. – ¿Y qué tal el feedback de la gente?

R. – Alucinante, muy bueno. Nunca había tenido «haters», pero a raíz del vídeo pidiendo colaboración ciudadana contra los robos han salido dos o tres. Pero por lo demás, a la gente le encanta. Me sorprende que haya personas que nunca han visto una oveja de cerca; vino una chica para un trabajo de la universidad y le daba miedo acercarse porque pensaba que las ovejas mordían. Es muy gracioso.

P. – ¿Dónde la puede encontrar la gente?

R. – En Instagram como Kika Márquez (con doble ‘y’ al final: @kikamarqueyy). Ahí pueden ver contenido de las ovejas y un poco de mi vida. Pero sigo teniendo otro trabajo, porque como dice mi madre, el campo no da para todos.

P. – Ojalá no acabe solo como influencer y pueda seguir en el campo.

R. – Ojalá pudiera. Le digo a mi madre que me da envidia: levantarse, ir a ver las ovejas, los patos, las gallinas, los cerdos… Yo quiero eso.

P. – Pero es muy sacrificado porque los animales no entienden de festivos.

R. – Lo sé. Por eso a los 16 años me quise ir. Nunca hemos ido de vacaciones en familia, jamás. Tengo 26 años y nunca ha pasado. Ahora les he regalado un viaje de dos días a mis padres y hermanos, y hemos tenido que organizar un «show» para que la abuela se encargue de unas cosas y un amigo de los cerdos. Es muy complicado irse cuando tienes tantos animales.

P. – ¿Les gusta verla en Instagram?

R. – Mi madre es mi mayor fan. En cuanto acaba sus tareas por la noche, coge la tablet y me da «like» a todo. No sabe comentar, pero los «likes» no faltan.

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