Intenta vacilar a la Policía Local conduciendo borracho y en dirección contraria y acaba imputado
El resultado fue de 0,71 mg/l de alcohol en aire espirado, una cifra que supera ampliamente el umbral penal y que supone casi triplicar la tasa permitida

Un joven de 26 años y con una cogorza de campeonato ha sido imputado por la Policía Local de Palma tras protagonizar una conducción absolutamente temeraria en la que circulaba ebrio, en dirección contraria y con una tasa de alcohol que casi triplicaba el límite legal permitido. Intentó vacilar a los agentes y acabó con el rabo entre las piernas pidiendo clemencia.
Los hechos ocurrieron a las 06:30 horas del pasado sábado frente a las dependencias policiales del cuartel de Sant Ferran, en la calle Son Dameto, en un episodio tan insólito como peligroso que pudo acabar en accidente grave. Dos agentes del Depósito Municipal de Detenidos (DMD) que se dirigían a su vehículo patrulla fueron los primeros en detectar el turismo, que avanzaba por la vía en sentido prohibido, obligando a una intervención inmediata para evitar consecuencias mayores.
Según el atestado policial, el conductor presentaba claros síntomas de embriaguez, lo que motivó su sometimiento a una prueba de alcoholemia voluntaria. El resultado fue contundente: 0,71 mg/l de alcohol en aire espirado, una cifra que supera ampliamente el umbral penal y que supone casi triplicar la tasa máxima administrativa permitida. Ante esta situación, los agentes informaron al joven de su derecho a realizar una prueba de contraste en un centro sanitario, opción que el implicado rechazó, quedando constancia en las diligencias.
Tras la intervención, la Policía Local de Palma instruyó diligencias judiciales por un presunto delito contra la seguridad vial, informando al conductor de su condición de investigado no detenido y citándolo para la celebración de un juicio rápido ante la autoridad judicial competente.
El vehículo fue retirado por una grúa municipal y trasladado al depósito de Sa Riera, donde quedó inmovilizado. El suceso vuelve a poner el foco en los graves riesgos de la conducción bajo los efectos del alcohol, especialmente cuando se combina con maniobras tan peligrosas como circular en sentido contrario y en plena zona urbana, frente a instalaciones policiales.